Itzel Vargas Rodríguez

Regocijante la calaca estaba

Caminando airosa y vencedora

Pues, últimamente el trabajo le sobraba

Y es que por cualquier calle de México que pasaba

Charcos y ríos de sangre encontraba.

Eso para ella es buena señal,

Significa que hay una nueva alma que recolectar

Pero mientras ella hace su trabajo,

No entiende del aquel umbral

Del dolor tan profundo que se siente

Cuando un ser querido marcha para ya no regresar.

Y más cuando el dolor es colectivo,

Cuando la indignación no encuentra lugar

Cuando estudiantes jóvenes mueren

Y los cínicos culpables mientras tanto comen caviar.

Ayer la calaca vio marchar grupos de gente en todos lados

Con pancartas en mano, lágrimas en los ojos y pies cansados

Y un raro sentimiento de repente le brotó:

Hace mucho que de México no se lleva un alma tranquila.

Sus huecos ojos en ese instante le advirtieron

Que las muertes seguirían si aquellos humanos no actuaban pronto,

Y es que ella está feliz con su pujante negocio

Pero a veces extraña las vacaciones,

Por lo que ahora ha decidido marchar entre indignados y gritones

Para que eso sí, se aprenda del respeto a la vida y los derechos

Hasta en los más remotos rincones.

CalaveritaEl cinismo y la lentitud han caracterizado las respuestas del gobierno en sus diversos niveles de mandato ante el horroroso caso de Ayotzinapa. Ni las más terribles escenas sangrientas de las películas de ficción le hacen justicia a lo que ocurrió, todo es tan surrealista pero tan dolorosamente cierto.

En una crisis social como lo que significa este hecho, poco se ha mostrado de la realización o por lo menos planeación de un mensaje tranquilizador o un manejo de crisis eficiente en estos momentos, y la incertidumbre, la inseguridad y la vulnerabilidad cunden en muchas partes del país porque, si de la nada se llevaron a 43 jóvenes estudiantes ¿quién no asegura que mañana se lleven a toda una escuela o a toda una colonia?

Hay quien ya hace comparativas de este caso con la matanza del 68, y, aunque con sustanciales cambios contextuales e históricos, cierto es que matando represoramente y sin razón a jóvenes estudiantes… ¿a quién no se le viene a la cabeza inmediatamente esa asociación?

Ya viene el 2 de noviembre, y a vestirse de Halloween (¡no por favor!), catrinas, zombies y calaveras, poner altares y visitar cementerios, una época de picardía donde curiosamente la cultura mexicana optó por reírse de la muerte, que ocurre justo nuevamente en un contexto de actualidad donde irónicamente la calaca le pisa los talones a casi cualquiera.

Miedo, terror, indignación… ¿Qué va a ser de México?

Ahora es cuando apelar a ese hermoso sentimiento de amor por nuestro país para trabajar por él y mejorarlo. Ahora es cuando solidarizarse con todas aquella víctimas. Ahora es cuando debemos entender que alzar la mano cuenta mucho. Muertitos ya son muchos, calaveritas se escriben en un rato, pero un futuro promisorio se construye mano a mano.

Y con ustedes el pilón: Existe una valiosa iniciativa ciudadana que muestra a modo de mapa interactivo la cantidad de personas desaparecidas en nuestro país. Además de consulta, se pueden capturar reportes y recibir alarmas. Le recomiendo le eche un ojo (seguro se lleva un buen susto): https://desapariciones.crowdmap.com

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itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrd