Antonio Baranda
Agencia Reforma

WASHINGTON, EU.-De la tensión por temas como la reforma eléctrica y la migración, el Presidente Andrés Manuel López Obrador pasó a celebrar con taquitos y aguas frescas.
La noche del jueves, el Mandatario departió con sus colaboradores luego de lo que el Canciller Marcelo Ebrard describió como una jornada muy exitosa.
«Quedó muy, muy contento», resumieron ayer fuentes del Gobierno federal al describir la actitud de López Obrador después de la Cumbre de Líderes de América del Norte, que se realizó el jueves.
La jornada inició con tensiones.
Temprano, en la primera reunión bilateral del día, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, le expresó la preocupación de su Gobierno por la reforma eléctrica que el Ejecutivo impulsa en el Congreso.
Según las fuentes, fue uno de los primeros temas que López Obrador y Trudeau, acompañados de sus respectivas comitivas, abordaron en el Instituto Cultural Mexicano.
Trudeau argumentó que la reforma podría acarrear pérdidas para empresas canadienses del sector radicadas en México y, en consecuencia, afectar las pensiones de trabajadores de su País.
López Obrador explicó lo que consideró bondades de su iniciativa enviada al Congreso, remarcó la importancia que tiene para combatir la corrupción y refrendó los derechos laborales.
Planteó una salida al diferendo y propuso que Canadá invierta en la modernización de las plantas hidroeléctricas mexicanas.
El resultado fue un acuerdo para la empresa Hydro-Québec participe en esa tarea.
Las fuentes confiaron que el mensaje de López Obrador fue que el «tiro» en materia eléctrica -que derivaría de la reforma- no es con las empresas canadienses.
Ya en la Casa Blanca, el tabasqueño escuchó más preocupaciones, ahora por el creciente número de migrantes que cruza por territorio mexicano y llega a la frontera con Estados Unidos.
Fue el tema más álgido en la bilateral con el Presidente Joe Biden y la delegación estadounidense. Sin embargo, México logró empujar acuerdos como la aplicación de un programa tipo Sembrando Vida en Centroamérica.
Después de nueve horas de pláticas y negociaciones con sus socios en el T-MEC, López Obrador regresó a la residencia del Embajador Esteban Moctezuma, donde durmió durante su estancia en Washington.
La comitiva que acompañó al Mandatario, entre ellos los Secretarios de Relaciones Exteriores, Hacienda y Economía, y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, fueron convocados a una reunión.
El encuentro, que se prolongó varias horas, tuvo un ambiente de celebración. Para el Gobierno federal, la evaluación de la Cumbre de los «Tres Amigos» fue muy positiva, acaso porque sortearon temas álgidos y evitaron reclamos públicos.
También porque México pudo negociar la inclusión en varios temas de su interés en la declaratoria final de los líderes de América del Norte en áreas como salud, migración y tráfico de armas.

Brindis
El Embajador Esteban Moctezuma «agasajó» al Presidente y demás invitados con una taquiza, aguas frescas y, para el que quisiera, bebidas alcohólicas como mezcal y tequila.
Ebrard fue de los últimos en llegar, pues esa noche dio una conferencia de prensa en la Embajada de México, a 30 minutos de la residencia, para dar un balance de la Cumbre.
«Hubo hasta quien brindó con tequila», confirmaron las fuentes.
La cena, que incluyó tacos de fajitas entre otros guisados, fue llevada por un trabajador de la propia Embajada mexicana que tiene un negocio de tacos junto con su esposa.
López Obrador durmió en la residencia, ubicada a las afueras de Washington, y ayer regresó a la Ciudad de México -en vuelo comercial de United Airlines- previa escala en Houston.

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