Nos encontramos a unos cuantos meses de que termine la actual administración federal, la cual no cumplirá con rigor los seis años exactos. Sin lugar a dudas, como lo han sido la mayoría de los pasados sexenios presidenciales, la actual no dejó de ser sumamente cuestionada por las diversas acciones emprendidas en busca de cumplir con sus objetivos. Aunado a esto, se agregaría una fuerte polarización en la sociedad, algo que no se había presentado anteriormente, en estas dimensiones.

Ya en materia económica, resulta interesante realizar un cierre parcial del desenvolvimiento de las principales variables económicas durante el periodo, así como el legado que se le otorgará a la próxima presidenta del país. Indaguemos.

Los números no son alentadores. En cuanto al crecimiento de la deuda pública, sí existe como tal, a pesar de la constante narrativa del Poder Ejecutivo de desmentir la misma. La actual administración cerraría este año con un nivel de deuda del 48.8% del Producto Interno Bruto (PIB), en base con las estimaciones oficiales previas y por encima de lo registrado el año anterior. Para el año 2018, cuando inició la polémica administración, la deuda estaba en 45% del PIB. Así se mantuvo en el primer año, hasta que el impacto del Covid-19 comenzó a sentirse y ocasionó un aumento de la deuda hasta casi 52%.

De manera más detallada, la deuda interna de México fue de 11.30 billones de pesos, mientras que la deuda externa fue de 3.56 billones de pesos.

Viendo la perspectiva general, se destaca el hecho de que la deuda externa se ha disminuido considerablemente, lo que da más estabilidad a las finanzas públicas ante un posible choque externo; así como mantener los niveles de la deuda debajo de un 50% como proporción del PIB, siguen siendo sumamente manejables.

Los constantes intentos de engañar a la sociedad manifestando que la deuda no aumentó en este sexenio, es donde se opacan los medianamente buenos manejos de las finanzas del país. Cómo se utilizan los recursos, es otra historia.

Por otro lado, y el que considera el abajo firmante el indicador más importante, encontramos el crecimiento per cápita. La realidad es que no se mostrará un avance en este indicador en todo el sexenio.

No hemos podido regresar a los niveles del 2018, ya que muestra aún un rezago de 1.6%. Si llegáramos a crecer menos de esa cantidad en este año, que es muy probable, entonces el PIB per cápita no se recuperará.

La realidad es que tenemos problemas no solo para crecer económicamente, sino también en la distribución de la riqueza, al considerar un crecimiento promedio de la población a una tasa de 1.48% en los últimos 40 años.

Por último y siendo tal vez el más delicado, se espera que para el cierre de este año, el gasto público será de 9 billones de pesos, lo que arrojará un déficit fiscal equivalente al 5.4% del producto interno bruto. Cifra no vista en casi cuatro décadas. Para afrontarlo, el país se endeudará con dos billones de pesos. Concluye que el gobierno federal está corto en flujo de efectivo y su cobija financiera es pequeña.

Este gigantesco desequilibrio en las finanzas públicas obedece, en gran medida, a las obras faraónicas, y en su gran mayoría improductivas, impulsadas, hasta caer en la necedad, por el presidente de la República. Dichas obras son el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas, así como otras pésimas estrategias como la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, la creación de SEGALMEX, INSABI y Banco del Bienestar, así como el relanzamiento de Mexicana de Aviación.

Cualquiera de las dos candidatas que sea ganadora, no vale la pena ni mencionar al esquirol de MC, tendrá un reto enorme en sus primeros meses de mandato. Deberá frenar la inercia del gasto público, para evitar que su crecimiento se desboque. Sin embargo, el desafío es todavía mayor, pues conforme a los criterios de los organismos y calificadoras internacionales el déficit fiscal al cierre de este año tendrá que reducirse al 3.5% del producto interno bruto, aproximadamente medio billón de pesos y perfilar que en 2025 se reduzca al 3%.

Pareciera que el legado de esta administración será un excesivo gasto de la mano con una nula productividad. El tiempo dirá.

OVERTIME

Este próximo viernes, se celebra a todas las madres en nuestro país. Además de felicitar a todas en su día, hago mención particular a la madre de un servidor. Ese amor inconmensurable siempre mostrado, es sin duda la piedra angular de lo que se es hoy en día, sea mucho o poco. Rezarle a Dios y a la vida, para que dures cien mil años más.

 @GmrMunoz