Juan Carlos Jiménez
Agencia Reforma

MONTERREY, N. L.- Los Tigres lograron ayer lo que ningún otro equipo de México ni de la Concacaf: instalarse en la Final de un Mundial de Clubes.
El equipo de Ricardo Ferretti se echó a la bolsa a todo el continente americano, y escribió su nombre en la elite del futbol mundial, al vencer 1-0 al Palmeiras, de Brasil, en el Estadio Ciudad de la Educación, en Qatar.
Ahora, los Tigres tienen la oportunidad de hacer aún más grande su participación. Hoy conocerán a su rival en la Final que saldrá del entre Bayern Munich y Al Ahly.
La victoria felina retumbó por todo el mundo, porqué dejó en el camino al campeón de la Copa Libertadores, y lo hizo con un futbol muy superior al brasileño.
No en vano, la figura del juego fue el portero del “Verdao”, Weverton, quien por lo menos, les quitó tres remates con etiqueta de gol a los felinos.
Desde el arranque del juego, Weverton comenzó a ensuciarse el suéter; primero con grandes reflejos voló para quitarle un gol cantado a González.
Y después con otros dos espectaculares lances, evitó que André-Pierre Gignac abriera el marcador, mientras el Palmeiras trataba de posicionarse, pero siempre fue desconectado por el estilo felino.
Para el segundo tiempo, el árbitro Danny Makellie, de los Países Bajos, no dudó en marcar penal y desde los once pasos, la contundencia de Gignac marcó el rumbo de la Semifinal con el 1-0 al minuto 54.
Con el gol, Gignac llegó a tres goles para ponerse momentáneamente en la cima de goleo del torneo, y sumar seis partidos anotando al hilo, entre Conca, Liga y Mundial.
Al final, el Palmeiras se fue encima, pero con más ganas que futbol y con el silbatazo final comenzaron los festejos felinos.