Jorge Ricardo y Martha Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Pagar por adelantado y sin una supervisión adecuada resultó una mala política pública, pues en el primer año de “Sembrando Vida” sólo sobrevivió un 7 por ciento de los árboles contemplados en el programa.
Cada uno de los beneficiarios -que poseen 2.5 hectáreas de cultivo en municipios con alto rezago social- recibió 60 mil pesos en un año, a través de depósitos en tarjetas de débito, para la siembra de árboles frutales y maderables, cuyos ciclos van de los 5 a los 10 años.
En su primer año de operación, el programa contó con un presupuesto de 15 mil millones de pesos, mientras que para 2020 recibirá 28 mil 504 millones de pesos, esto es, el 59 por ciento de todo el presupuesto de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y prácticamente los recursos que recibirá la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat).
Al evaluar los alcances de “Sembrando Vida”, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) advirtió que el programa no cuenta con mecanismos para determinar el método apropiado de plantación por regiones y localidades, ni cuenta con un calendario de distribución y entrega de plantas que coincida con los ciclos agrícolas para evitar la muerte de plantas.
“Es importante considerar que la entrega de plantas, herramientas e insumos, estén acordes a los ciclos productivos, puesto que hacerlo de manera posterior generará un alto porcentaje de mortandad de las plantas en caso de no contar con riego”, alertó el Coneval.
El organismo señaló que el programa tampoco un programa de sustitución de beneficiarios para garantizar que se cumpla el objetivo de hacer productiva la tierra.
Al hacer un balance del primer año de funcionamiento de “Sembrando Vida”, la Secretaría del Bienestar reconoció que de una meta inicial de 575 millones de árboles y plantas, sólo alcanzaron a plantar 80 millones. De ese total, apenas la mitad sobrevivió.
La conformación del padrón de beneficiarios, que actualmente alcanza a productores de 20 estados, quedó en manos de los “Servidores de la Nación”.
“Hay mucha discrecionalidad en la aplicación de los recursos y a la fecha no han hecho público el padrón completo de beneficiarios. Nosotros lo hemos solicitado, pero nunca nos dan información ni siquiera audiencia”, dijo el diputado Eraclio Rodríguez (PT), presidente de la Comisión de Desarrollo y Conservación Rural.
En el portal de la Secretaría del Bienestar está disponible un padrón de beneficiarios con inconsistencias al 2019, pues Oaxaca aparece con solo siete beneficiarios, y hay registros de apoyos en la Alcaldía Milpa Alta, pese a que la Ciudad de México fue incorporada al programa apenas este año.
Jorge Antonio Torres, investigador de la Universidad de Chapingo, sostuvo que la lógica del programa de crear viveros gigantescos va en contra de las normas para la supervivencia de las plantas.
“Los números no cuadran. México nunca ha tenido la capacidad para producir los millones de plantas que promete el programa. Con toda su capacidad instalada, la Comisión Nacional Forestal (Conafor), por ejemplo, produce 160 millones de plantas al año”, añadió.
REFORMA solicitó una entrevista con el responsable de “Sembrando Vida”, Javier May, pero no hubo respuesta.