Nadia Denisse Salinas Marroquin 
Agencia Reforma

Monterrey, México.- Mientras que en México las muertes y la ocupación hospitalaria están al alza, Guayaquil, Ecuador, ha desacelerado los efectos del coronavirus.

Cadáveres abandonados en las calles, féretros olvidados en las banquetas y familias desesperadas porque nadie recogía el cuerpo de su ser querido fallecido en casa, fue el panorama que hace unos meses se vivió en esta ciudad costera.

Las impactantes imágenes dieron la vuelta al mundo.

El Covid-19 se propagó con tanta velocidad en este municipio sudamericano que su sistema de salud colapsó. A mitad de marzo no había médicos que atendieran a los enfermos, ambulancias que levantaran los cuerpos ni espacio para enterrarlos.

Tan sólo del 23 al 30 de marzo, la Policía Nacional de Ecuador levantó 308 cadáveres en distintos domicilios de Guayaquil.

“Probablemente Guayaquil y Bérgamo, en Italia, son las únicas dos ciudades donde existió un aumento exagerado, abrupto y súbito del virus”, expresa Washington Alemán, infectólogo y coordinador de enfermedades infecciosas del municipio guayaquileño.

“Esto nos llevó a que se contagien muy rápido miles de personas en muy poco tiempo. Y eso concomitante lleva a que exista una alta mortalidad”.

Para el 15 de abril, Ecuador contabilizaba 403 muertes oficiales por coronavirus. De éstas, 187 eran de Guayas, provincia donde se ubica Guayaquil. Pero, incluso, el Presidente ecuatoriano Lenín Moreno reconoció que los números se quedaban cortos.

De acuerdo con datos del Registro Civil, Guayas tuvo 12 mil 4 muertes por distintas causas ese mes, mientras que en años anteriores la cifra no superaba a los 2 mil.

En esos días, un grupo de especialistas comenzó a trabajar en una estrategia basada en análisis de datos y atención médica temprana, clave para sacar la epidemia de los hospitales y disminuir la mortalidad en la localidad.

“Llevamos ya casi 30 o 40 días en donde los índices de mortalidad no han rebasado al histórico del año anterior”, indica Alemán.

“Creemos que en Guayaquil la epidemia se encuentra desacelerada”.

Ayer, autoridades de Ecuador reportaron que la ciudad de Quito rebasó a Guayaquil en personas contagiadas de Covid-19, y otro buen indicador para Guayaquil es que lleva casi dos meses sin fallecidos por el virus.
Un paso adelante
Cuando el coronavirus comenzaba a propagarse, el planificador urbano Héctor Hugo supo que para ganarle la batalla había que ponerse un paso delante de él y encontrar a las personas que contagiaría antes de que fuera tarde.

Empezó a analizar diferentes datos que se convierten en factores de riesgo para el contagio de una población y los procesó en un mapa para ubicar las zonas de la ciudad en las que era más probable que el virus se transmitiera.

“Sabemos que (el virus) es un enemigo invisible y la única manera de visibilizarlo es a través de análisis de datos”, señala Hugo, arquitecto de profesión.

A partir del censo poblacional de Ecuador, extrajo indicadores de pobreza, acceso a servicios básicos, hacinamiento de viviendas, densidad poblacional, edades, enfermedades y otras características que incrementan la vulnerabilidad de una población.

También procesó todas las pruebas de Covid realizadas por el Ministerio de Salud Pública y las llamadas a números de emergencia por insuficiencia respiratoria y solicitudes de levantamiento de cadáveres.

Al correlacionar los datos en el mapa, pudo identificar las áreas prioritarias.

“Se tenía una certeza para decir: ‘Éste es el punto caliente y en este sector es donde tiene que aplicar la estrategia médica”.

Mientras mapeaba la ciudad, Hugo se dio cuenta que las cifras oficiales no mostraban un panorama real sobre la pandemia en Ecuador, por lo que decidió buscar ayuda para estimar los casos reales.

El español Carlos Bort, científico de datos que realizó una proyección sobre cómo el virus se propagaría en Madrid, aceptó ayudar.

“Un Gobierno se tiene que preocupar por saber cuál es el número de contagiados reales que tiene para poder medir la efectividad de sus políticas”, subraya Bort.

Calculó que para finales de marzo Guayas tenía unos 300 mil contagiados.
Atención primaria
Hugo es parte de una mesa técnica formada por médicos y especialistas que se reunieron para asesorar a Guayaquil durante la emergencia sanitaria.

Una vez que él tenía mapeada la ciudad, el equipo desarrolló una estrategia: Llevar atención médica temprana hasta los hogares de los pacientes en mayor riesgo para disminuir la ocupación hospitalaria y la tasa de mortalidad.

“Creíamos que la lucha contra esta epidemia no se hace desde la terapia intensiva ni desde los hospitales”, explica Alemán, coordinador de la mesa técnica, “sino desde la atención primaria de salud, tratando de interactuar junto con la comunidad, educando, previniendo y promoviendo”.

Para implementar la estrategia, que se realizó desde inicios de abril hasta mitad de mayo, el municipio destinó los recursos contemplados para las fiestas patrias.

Contrataron más de 500 médicos para llevar brigadas a los barrios más pobres y poblados. Tocaron puerta por puerta en búsqueda de enfermos, distribuyeron insumos, capacitaron a líderes comunitarios e instalaron unidades móviles de atención.

“Se implementaron lo que se denominaron clínicas Covid”, detalla el infectólogo, “centros de salud periféricos que se equiparon con oxígeno y aditamentos, y a donde (se canalizaban) los pacientes en cada área que se iban detectando”.

Los fallecimientos en Guayas bajaron. En mayo se registraron 2 mil 543 y en junio mil 748, números cercanos al promedio de años anteriores.

Y aunque los contagios continúan, aclara Alemán, la ocupación hospitalaria ha bajado y casi el 50 por ciento pertenece a pacientes de provincias vecinas, donde el sistema está rebasado.

“El objetivo era evitar que la gente se muera y yo creo que lo logramos”.