Redacción / El Heraldo

Aguascalientes ha mantenido su desarrollo a pesar de los efectos adversos de la pandemia y de las políticas de la 4T, “eso es motivo de orgullo”, señaló el gobernador Martín Orozco Sandoval, quien a la par reconoció en el tema de la seguridad pública el más complicado desafío; en la relación con el Legislativo, la parte más confusa durante su administración; y en la conclusión del Hospital Hidalgo, una de las mejores decisiones tomadas como mandatario.

A 60 días de dejar el cargo que la ciudadanía le confirió hace 6 años, aseguró que la nostalgia no se ha presentado aún, sino algo de prisa por concluir temas en curso, pero sobre todo conciencia de los tiempos y los ciclos, por lo que se declaró listo para asumir el 2 de octubre: algo de descanso, planes familiares, proyectos agroindustriales y también el proceso penal que quedó congelado para “retomarlo con tranquilidad como lo viví antes; consciente de que no hay nada y atenderlo como viene, como marca la ley”.

En entrevista con El Heraldo recalcó que las agendas de salud, economía, educación, seguridad, movilidad y campo fueron, en el marco de medio centenar de entidades y dependencias públicas, las que demandaron mayor atención y recursos, con resultados de particular impacto social y de gobernabilidad del Estado, donde la participación de la sociedad organizada fue fundamental.

La sociedad aguascalentense es exigente, sostuvo en la charla, “y se actúa para el bien general; en las decisiones no se busca la calma personal, sino el efecto correcto. He cumplido y esto no significa que no haya tareas pendientes porque el Estado no es un sexenio, no es una persona, la chamba sigue y hay que dar continuidad”, señaló.

En ese sentido, subrayó que cuando llegó no vio hacia atrás, mucho menos llegó a golpear o tachar cosas del pasado, sino a ver por la continuidad del Estado. “Aprendí que se gobierna de frente para que Aguascalientes ocupe su lugar, y que a la sociedad hay que escucharla y atenderla”.

Sin duda hay errores, reconoció el mandatario estatal, refiriendo que en la toma de decisiones diarias y como seres humanos, hay lugar a fallas en las disposiciones y también en las personas, es natural; en lo particular “dejar la calle y la relación directa con las personas, o no hacerlo como quería”, lo fue.

En contraparte, hay aciertos evidentes como el campo, dijo, que en este momento juega un papel importante en la diversificación económica; “dolería que algunas políticas públicas fundamentales para el futuro no continuaran y el campo sería una de ellas”, remató.

Hay incluso resultados que superaron expectativas como en economía, donde los esfuerzos de la diversificación, combinados con los educativos, arrojaron un 45% más de inversión respecto al sexenio anterior, que fue su tema estratégico, pasando de 2 mil 800 millones de dólares a 4 mil 300 millones de dólares, aun con dos años complicados como fueron 2020 y 2021; además, se anunciarán más inversiones antes de finalizar el sexenio.

De su futuro, señaló que también será observador de la dinámica política rumbo al 2024; “vamos a ver qué pasa, estoy convencido que el país no va por buen camino y si hay una propuesta interesante ya veré si participo en algún proyecto”.

De la presidencia nacional del PAN aseguró que no es momento de buscarla, “me gustaría pero no hay condiciones porque conozco cómo está el interior del partido y el control que tiene sin sentido, hay que ser realistas”, concluyó.

Así lo dijo:

¿Pendientes?, no dejo ninguno, en mi periodo lo que planteamos, lo hicimos.

Momentos incómodos de gobernabilidad, no; hubo detalles que se complicaron como Cañada Honda el primer año y errores de operación un 8 de marzo. Todos los días tienen sus problemas, pero ninguna piedra en el zapato.

Nunca fue aburrido, “esto es muy dinámico”.

Ser gobernador es un sueño cumplido. Hay satisfacción personal y social, por el trabajo que se hizo bien y por el servicio ejercido. Dimos todo con los resultados que la sociedad ya conoce.

¿Miedo? Tomar decisiones no te puede dar miedo.

La agenda de desarrollo social y del DIF Estatal, con mi esposa Yolanda, atendió temas sensibles donde los niños ocupan un lugar especial y es la parte que más me mueve.

Ciudad Justicia es una frustración no resuelta; fue un proyecto al que le tuve mucha confianza. Se requiere porque los tres poderes tienen que avanzar conforme a las necesidades y el nivel del Estado; seguramente pronto se retomará.

-¿Tiene más o menos amigos de cuando llegó? Algunos ya no son y hay nuevos. En dos meses a ver si salgo tablas.

La seguridad te la da también el equipo y teníamos uno bueno. En el tema de seguridad pública, con Porfirio, me sentí muy seguro. En economía, con Manuel Alejandro.

¿Quién lo inspiró? Como gobernador don Cuco (Refugio) Esparza; en la parte educativa Otto Granados y en el área de comunidades Felipe González.

¿Si se pudiera, volvería a ser gobernador? No, estoy satisfecho. Las circunstancias han cambiado, cada día es más complicado porque hay mayor divorcio entre los niveles de Gobierno. Es que la política federal no te da para mucho, no da para tener ganas. Ahí muere.