Imelda Robles
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Con trajes que elevan la temperatura 10 grados, dificultan los movimientos y visión, el personal médico tiene cinco meses en la primera línea de batalla contra Covid-19.
Y coinciden en el reto más difícil que ahora enfrentan: el agotamiento físico, pero principalmente, emocional.
“Me preocupa, porque esto no se ve que vaya a resolverse pronto y el personal puede llegar a cansarse más”, comparte Amalia Becerra, subdirectora del Hospital Metropolitano.
“Hemos tenido que sacar de las áreas por crisis de ansiedad, hay que sacarlos, o porque se sienten mal físicamente, están deshidratados”.
Por este desgaste han rotado actividades, explica Becerra, para que salgan del área Covid y hagan afuera otras labores.
El 17 de marzo inició oficialmente en Nuevo León la cuarentena por la pandemia.
Médicos y enfermeros del Metropolitano, Hospital San José y el IMSS explican que los impactos más fuertes son el contacto con los familiares de los pacientes al darles informes y la parte sentimental de los pacientes cuando hablan con sus seres queridos por videollamada antes de ser intubados.
Otro de los golpes psicológicos es ver cuando se despiden desde una vitrina de los pacientes que fallecieron.
La pandemia cambió drásticamente todo y tuvieron que adaptarse para dar la información por teléfono a los familiares.
Ana Karen Pulido, de 31 años, especialista de medicina interna en el Metropolitano, dice que a diario hace alrededor de 15 llamadas de este tipo. Cuando la noticia no es favorable debe ser fuerte ante la reacción que recibirá.
“Después de dar informes es también intentar despejarnos, porque la carga de dar esa información (de fallecimientos) es de las cosas más pesadas”, expresa.