Antes de iniciar su viaje olímpico las ondinas Nuria Diosdado y Joana Jiménez comentaron que su misión en Tokyo 2020 era quedar entre las mejores diez parejas de todo el mundo conscientes de que hay otros países que son potencia en la disciplina de nado sincronizado. Las mexicanas cumplieron una meta al instalarse en la gran final de la prueba luego de las dos semifinales en donde presentaron sus rutinas libres y técnicas que fueron suficientes para volver a presentar la rutina libre en la gran final.
Nuevamente las sirenas aztecas presentaron una buena competencia consiguiendo esta vez un total de 86.6190 unidades manteniendo el promedio de calificaciones que estuvieron recibiendo desde las semifinales. Con esta puntuación sumada a la rutina técnica las mexicanas lograron un total de 173.1857 unidades instalándose en la décima segunda posición de la final que si bien no cumple con el objetivo de estar en el top ten es un gran mérito tanto de Diosdado como de Jiménez que compitieron ante las mejores exponentes de todo el mundo logrando llegar hasta la final del evento.
En palabras compartidas con el Comité Olímpico Mexicano, Nuria Diosdado aceptó que no se ve en París 2024, pero que el deporte siempre tiene sorpresas así que habrá que esperar cómo se desarrollan los siguientes años para ella que sin duda se han convertido en una de las exponentes más importantes dentro de los deportes acuáticos en la historia de nuestro país.