César Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La actividad humana es la responsable de la muerte de más de 300 tortugas golfinas en playas de Oaxaca, de acuerdo con especialistas de la Comisión Nacional Áreas Naturales Protegidas (Conanp)
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«Se detectó que las tortugas murieron ahogadas, hay indicios que lo hacen evidente, por ejemplo pulmones llenos de agua, incluso al varar el agua les brota por las fosas nasales; están hinchadas, es quiere decir que ya inició la descomposición», comentó Ernesto Albavera Padilla, hidrobiólogo del Centro Mexicano de la Tortuga, de la Conanp.

«Se considera probable que los organismos hayan muerto ahogados, posiblemente por interacciones con actividades humanas, ya sea con operaciones de pesca o la presencia de artes de pesca fantasma (redes abandonadas)».

Las primeras tortugas muertas llegaron el domingo a la playa de Morro Ayuta, cerca del istmo de Tehuantepec, donde hasta ayer se estiman 300 especímenes afectados, pero aún este miércoles se localizaron 20 más.

El especialista detalló que todas las tortugas muertas eran golfinas y hembras.

En la zona no hay pesca de altura, sólo ribereña, pero desde hace cuatro días comenzó la sexta arribada de la temporada y hasta el momento se estiman más de 200 mil anidaciones, explicó Albavera Padilla, en entrevista telefónica.

«El fenómeno anterior que habíamos registrado de características similares fue en 2018, en agosto, no en la misma playa, pero sí en la costa de Oaxaca», agregó.

«Se trató de una red fantasma, como se le conoce a las artes de pesca abandonadas, que habría causado la muerte de alrededor de 300 tortugas».

Albavera Padilla explicó que en cada arribada se registran entre una y cinco tortugas muertas, pero producto de golpes generados por el propio oleaje del mar.

Aunque medios locales informaron que también se habían localizado tortugas muertas en el santuario de Escobilla, otra playa de Oaxaca, personal del lugar confirmó que hasta el momento no han localizado ningún espécimen sin vida.

Elementos de la Secretaría de la Marina y la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) han enterrado las especies en fosas, para prevenir problemas sanitarios.

Las autoridades iniciaron una investigación al respecto, pues la especie se considera en peligro de extinción.