El salario mínimo que se paga a la clase trabajadora mexicana es de los peores en América Latina y cubre apenas el 80% de las necesidades básicas del que lo percibe, por lo que debe incrementarse ya al menos a 95.24 pesos, sostuvo el presidente de Coparmex Aguascalientes, Francisco Ruiz López.
“El empresariado del país está dispuesto a pagar esa cantidad y ahora la lucha es que las autoridades federales y el Banco de México se convenzan de que la medida es positiva para las familias y para la propia economía nacional”, agregó.
En entrevista, el líder empresarial consideró incongruente que la Secretaría de Hacienda y el Banxico argumenten inflación y sobreprecios para frenar la iniciativa de los empresarios de Coparmex y así negar la posibilidad de un incremento salarial a los trabajadores mexicanos.
En ese sentido, aseguró que la iniciativa tiene sustento y el sindicato patronal a nivel nacional tiene estudios que demuestran que la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores no se ha frenado y cada día les alcanza para menos.
Por ello es que la propuesta de 95.24 pesos por jornada diaria como mínimo redundaría no sólo en una mejor situación al seno de las familias, sino también en un mayor flujo de la economía que beneficia a las empresas y por supuesto al mercado interno en lo general.
Esa situación es precisamente la que ha llevado a la iniciativa privada a proponer un incremento, ya que a las familias no les alcanza y ahora el segundo paso lo deben dar las autoridades, tomando en cuenta que un ingreso de tal naturaleza permitiría cubrir satisfactores básicos de un núcleo de 4 personas.
Ruiz López rechazó que incrementar el salario mínimo genere informalidad y menos aún desacelere la economía nacional, sino que estaría dinamizando el consumo.
Reconoció que en muchos sectores el trabajador gana más del mínimo, pero se trata de establecer un parámetro que sea referencia para el incremento de pago por las actividades laborales diversas.
Reiteró que el salario mínimo mexicano es uno de los tres más bajos de América Latina, pues nuestro país sólo está por encima de Cuba y Haití en cuanto al pago de las jornadas diarias de la clase obrera.