La ampliación del aislamiento social ante la presencia del COVID-19 y la inquietud por conocer el avance de la enfermedad, sus efectos y todo lo posible sobre ella, ha llegado a generar no sólo estrés y depresión, sino que hay quienes enfrentan ya panicodemia, al tener información que en algunos casos ni siquiera es fidedigna.
Francisco Javier Pedroza Cabrera, director de Salud Mental y Adicciones del ISSEA, expresó que al ampliarse el periodo de aislamiento productivo, es conveniente identificar esos momentos de ansiedad, depresión y estrés, para no caer en acciones destructivas como es el consumo de estupefacientes o violencia.
Refirió que en poco más de un mes que lleva el aislamiento productivo, la Línea Vive ha reportado un aumento del 30% de personas que solicitan atención de psicoterapia por distintas causas, generalmente la ansiedad, depresión y el estrés es lo que les aqueja.
Si bien el programa Ponte Vivo no se ha podido mantener porque es obligada la sana distancia y con éste se trata de tener contacto con la gente, la Línea Vive y las terapias psicológicas se siguen impartiendo.
Lo que no debe dejarse de lado, es que esta pandemia no sólo tiene que ver con el cuidado de la salud física, sino también con la emocional, pues es algo en lo que muchas veces no se pone atención y sin embargo los efectos son notorios, por lo que de requerir atención, la Línea 977-7205 está disponible las 24 horas de los 7 días de la semana.
Refirió que hay investigaciones en las que sale a relucir que un aislamiento personal mayor a los 10 días provoca problemas emocionales, por ello la sugerencia es tener actividades programadas en casa, dormir bien, tener actividades laborales y familiares, momentos de esparcimiento y hasta los de estar con uno mismo.