Paulina Quintero*
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Tener un sistema inmunitario fuerte o una línea celular de protección es indispensable para mantener un óptimo estado de salud y prevenir infecciones y enfermedades.
Pese a que las personas que hacen ejercicio, en su mayoría, tienen buenos hábitos de alimentación, descanso y activación física, la carga de entrenamiento a la que están sometidos y el poco descanso que muchos de ellos tienen debilita su sistema inmunitario haciéndolos más propensos a contraer enfermedades.
El funcionamiento del sistema inmunitario se ve deprimido después de una sesión o carga de entrenamiento fuerte. Es por ello importante ofertar alimentos como pre y post entrenamiento que cumplan con el requerimiento calórico y de macro y micronutrientes para abonar al rendimiento y recuperación de todos los procesos que se ponen en juego en estas sesiones extenuantes.
El sistema inmunitario es la línea celular de defensa que nos protege contra microorganismos patógenos responsables de causar enfermedades como virus, bacterias y hongos.
Éste se constituye por una serie de barreras tanto físicas y químicas, como lo son la piel, cabello, mucosas, ph, ácidos y algunas otras sustancias químicas que produce el cuerpo a manera de protección.
La alimentación y el sistema inmune están íntimamente relacionados ya que ciertos nutrientes serán inductores de células y sustancias que participan en procesos inmunológicos.
Está bien documentado que los procesos de desnutrición e inanición debilitan la línea de defensa haciendo más propenso al cuerpo que contraiga enfermedades e infecciones.
Por lo anterior es necesario llevar una dieta que cumpla con las siguientes características:
1 Adecuada, es decir que sea individualizada para cada persona según su edad, sexo, composición corporal, actividad física e incluso si tiene alguna patología o no.
2 Completa, que cubra todos los requerimientos necesarios para cada persona de macro y micronutrientes.
3 Equilibrada, que cumpla en proporción con la cantidad adecuada de nutrientes carbohidratos de buena calidad del 50-60%, proteínas del 15-20% y grasas 20-25%.
4 Variada, que incluya diversidad de alimentos de cada uno de los grupos que tenemos.
5 Inocua, que su consumo no perjudique o traiga efectos negativos a la salud desde excesos, déficit o incluso bacterias o contaminantes en los alimentos.

Diversos estudios comprueban que llevar una buena alimentación va de la mano de tener un buen sistema inmunitario, es por ello que las personas que tienen hábitos de alimentación deficiente y presentan sobrepeso, obesidad o incluso desnutrición son más propensos a contraer enfermedades, ya que carecen de una línea de protección que los respalde.
Algunos de los nutrientes que contribuyen a mantener esta homeostasis corporal son los probióticos, que son microorganismos que favorecen la salud intestinal y por ende la absorción y asimilación de nutrientes. Actualmente al intestino se le conoce como el segundo cerebro del cuerpo por ello tener una buena salud intestinal va de la mano con tener un buen estado de salud en general.
La vitamina C favorece la producción de colágeno que a su vez nos ayudará a aumentar las barreras físicas que nos darán protección, y lo encontramos en muchos alimentos que tenemos a la mano: cítricos, fresas, cebolla, chile, verduras de hoja verde, mientras la vitamina E aumenta la respuesta inmunológica; la A desempeña un papel importante en la respuesta contra infecciones, además mantiene integras la superficie de las mucosas que son nuestra barrera natural contra infecciones.

* Paulina Quintero es maestra en nutrición clínica.

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