Iván Sosa
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, puso en duda la pertinencia de que la estatua de Cristóbal Colón, retirada por rehabilitación previo a la conmemoración del 12 de octubre, regrese a adornar el Paseo de la Reforma.
Esta decisión manda el mensaje de que la Administración capitalina tiene el control, expuso el antropólogo y sociólogo José Ignacio Lanzagorta.
“Es evidente que la retiran para evitar el derribo prometido en redes sociales, para evitar la sensación de que la Ciudad está bajo descontrol en medio de la efervescencia política de las últimas semanas”, apuntó el especialista de la Universidad Iberoamericana.
La estatua de Colón y las figuras de los frailes Pedro de Gante, Bartolomé de las Casas, Juan Pérez de Marchena y Diego de Deza fueron desmontadas del basamento durante la madrugada de ayer con grúas a cargo de la Secretaría de Obras y Servicios.
Los daños infringidos durante diversidad de movilizaciones serán reparados, bajo supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), reportó la Secretaría de Gobierno de la CDMX.
“A lo mejor valdría ahora que se está restaurando y todo, pues una reflexión colectiva, de qué representa”, indicó Sheinbaum.
Ante los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, los 500 de La Conquista y los 200 del México independiente, debe revisarse si Puente de Alvarado, por ejemplo, conserva ese nombre, añadió Sheinbaum.
“Se cuidan de más mensajes del pueblo enojado, es como decir el ritmo de los agravios lo controlamos nosotros, no la gente, nosotros llevamos la conversación”, mencionó Lanzagorta.
Es una forma prudente de suprimir la catarsis popular que representaría tumbar la estatua, pero hay otro monumento a Colón en Buenavista, advirtió el experto.