Al celebrar la eucaristía por la Jornada Mundial por el Migrante y el Refugiado, el Obispo Juan Espinoza Jiménez hizo un llamado a los aguascalentenses a no ignorarlos, a no sacarles la vuelta, a no juzgarlos al verlos en la calle. Por el contrario, debe tratárseles con caridad.
En la homilía, el Prelado invitó a reflexionar sobre la manera en cómo utilizamos nuestros bienes materiales y sobre nuestra capacidad de compartirlos con los más necesitados. Congregado con los fieles católicos en la Catedral Basílica, monseñor Espinoza señaló que el rostro del hombre sin Dios es un rostro egoísta, que no se preocupa por el otro, que solamente piensa en sí mismo y que es indiferente ante la necesidad de sus hermanos.
En contraste, dijo que el rostro de Dios “es uno de amor, se preocupa por el pobre, por el hambriento, el huérfano, por la viuda. Él da todo lo que necesitan los seres humanos para ser felices”. Es un rostro, dijo, que siempre manifiesta su misericordia.

“No se tiene un gesto de caridad como verlos a los ojos y darles una palabra de aliento. Esto, si no quieres darle una moneda, porque ellos son seres humanos como tú”, aseveró el prelado.