El trabajo infantil es un tema que recicla, que pone sobre la mesa los pro y contra de que los niños y las niñas hagan una labor remunerada, al considerarse que su lugar está en la escuela, situación que sin discusión alguna es lo ideal ya que la niñez y la adolescencia es la etapa instructiva, sin embargo en la vida real, esa que no conoce de discernimientos, los obliga a buscar un ingreso para ayudar en la economía familiar o para su propio sostenimiento.

Esta situación ha llevado a que se cree una persecución feroz en contra de las personas que se atreven a darles acomodo en un negocio o en una casa, acusándolos de explotadores, por lo que son pocas las que se atreven a jugársela, ya que muchas veces lo hacen por caridad al conocer las condiciones en que están sus familiares, o son hijos de una pareja desavenida o huérfanos, de ahí que su única opción es trabajar y aprender en la universidad de la vida lo que otros hacen en las aulas.

En Aguascalientes es clásico que durante la Feria Nacional de San Marcos se forman brigadas para vigilar que ninguno de los negocios ocupe a los muchachitos y en caso de encontrar alguno de inmediato viene la multa y a veces la clausura, mientras que el niño o niña es sometido a una investigación para determinar las razones por las que se ha ocupado.

Según el INEGI, esta entidad supera la media nacional, con 12.4% de la población total infantil que realiza o ha realizado una actividad con o sin paga, o hacen tareas no aptas para su edad, o que son aquellas que ponen en riesgo su integridad física, sin embargo en el estudio que llevaron a cabo el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Organización Internacional del Trabajo, del que se desprende la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil, no ahondan en las causales de por qué se da este supuesto fenómeno, al concretarse a ventilar los estados de la República que tienen mayor o menor índice de pequeños involucrados.

La otra cara de la moneda se encuentra en las condiciones que sobreviven niños y niñas al ser deplorables. Tan sólo en Aguascalientes hay más de 50 mil habitantes que están en pobreza extrema, esto es, que apenas prueban un alimento al día, por lo que los menores se ven obligados a salir a la calle “a ver qué encuentran”. No se les puede criticar ni exigir que se dediquen a estudiar si lo primordial para ellos es obtener algo de comer, por lo que si hay alguien que los acoja para que barran una tienda, o el frente de la misma, que lleve la basura al contenedor, o un vecino que les pide que haga un mandado a cambio de unas monedas, lo harán. Es lo normal en momentos de supervivencia, como también que furtivamente se introduzcan a un restaurante o fonda a pedir a los comensales que les dé un pan, al mismo tiempo que están preparados para salir corriendo cuando uno de los empleados se da cuenta de su presencia.

Aunque parezca increíble pero las escenas de hambre que hoy se registran son las mismas de hace 200 o 300 años. En el Archivo General del Estado está documentada la forma en que las madres de familia que no podían mantener a sus hijos los “colocaban” en algún negocio o en una casa de gente acomodada, “a cambio de su mantenimiento y una muda de ropa cada seis meses”. En el convenio no se hablaba de que debían ir a la escuela, por lo que –en ese tiempo– se les preparaba para que al crecer fueran mozos, jardineros o cocheros. Hoy no hay ese tipo de contratos, pero la necesidad sigue siendo la misma, sólo que el acoso obliga a andar con cuidado para no ser descubiertos.

En la actualidad, la prohibición a raja tabla lo único que provoca es que niños y niñas sean enganchadas por bandas de traficantes de drogas para que sirvan como “mensajeros” y que más tarde los convierten en “tiradores” (narcomenudistas), en donde su vida es azarosa y muchas veces en pocos años termina por el consumo de los mismos estupefacientes o en una balacera.

Naturalmente que no se trata de un relajamiento social, pero sí que se haga un verdadero análisis de por qué los chavales no estudian y qué se puede hacer para que en su familia mejoren sus condiciones de vida, porque la persecución de que son objeto sólo engendra resentimiento hacia una sociedad que no mira hacia ellos.

ACTITUD REPRESIVA

La ordenanza es un conjunto de preceptos para el régimen y buen gobierno y de acatamiento de los ciudadanos, con lo que hipotéticamente hay un equilibrio entre la autoridad y los habitantes, sin embargo quienes mandan imponen, fórmula milenaria que hasta la fecha surte efectos favorables para los que están al frente de la administración pública.

Es algo que se observa en las normas de vialidad del Municipio de Aguascalientes, en donde hay infracciones por cualquier motivo, faltándoles sólo aplicar el derecho a respirar, a pensar o a entender, con lo que seguramente abultaría el cochinito del 22.

En el curso de 2020 hubo 20 mil 150 infracciones por estacionarse en línea amarilla; 11 mil 268 por falta de licencia; 10 mil 211 por no usar el casco; 7 mil 851 por no respetar la luz roja del semáforo; 5 mil 666 por estacionarse sobre la banqueta; 4 mil 538 por circular a exceso de velocidad; 4 mil 388 por utilizar el teléfono celular mientras maneja; 3 mil 709 por estacionarse en área de carga y descarga; 3 mil 346 por estacionarse en doble fila; 2 mil 670 por conducir transporte pesado fuera de horario; 2 mil 200 por estacionarse en zona peatonal; 2 mil 088 por estacionarse en camellón central; 2 mil 033 por provocar accidente; 1,927 por motocicleta sin placa; y 1,750 por circular en sentido contrario.

Asimismo, 560 por conducir con aliento alcohólico; 1,917 por conducir en estado de ebriedad; 1,923 por personas detenidas (sin especificar el delito); 1,845 vehículos detenidos; 84 conductores designados; 20 mil 825 “sobrios” y 23 mil 301 pruebas realizadas con el operativo del alcoholímetro.

De acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, hubo menos faltas durante el año pasado que en 2019, lo que es lógico puesto que se redujo la movilidad, pero que no obstó para que los policías de vialidad estuvieran muy activos expidiendo boletas de infracción, que en ocasiones apenas rebasaban un centímetros la línea amarilla y era más que suficiente para proceder en contra del conductor. Cabe mencionar que gran parte de la zona Centro de la ciudad, que abarca todo lo que está dentro del primer anillo, tiene líneas amarillas, inclusive en calles transversales que no afectan la circulación pero para efectos de ingresos municipales se pintan las guarniciones, y lo más lamentables es que hay sectores en que no hay estacionamientos, por lo que el automovilista confía en que no pase por ahí el ex tamarindo o tendrá que apechugar con una multa que no es nada barata.

Aunque hay quienes aconsejan que no den ideas, podría incluirse que un vehículo podrá pasar sólo por un número de veces por la misma calle y cuando rebase esa cifra se hará acreedor a una sanción, lo mismo puede aplicarse el toque de queda para así, quien no lo respete, que pague una penalidad económica, en fin, hay tantas formas de exprimir el bolsillo del ciudadano que sería infinito el catálogo de sanciones que se pueden atribuir, al fin que el supremo Gobierno puede hacer y deshacer y a ver quién es el intrépido que se oponga.

FALTA SOLIDARIDAD

El Gobierno del Estado, a través del titular del Poder Ejecutivo, Martín Orozco Sandoval, puso el ejemplo al entregar cheques por 2 mil 500 pesos a más de 5 mil trabajadores de la industria restaurantera, que han sido perjudicados por la situación derivada de la pandemia. Ahora falta que la Federación de Trabajadores de Aguascalientes (FTA) promueva entre sus afiliados algo similar para crear un bolsa que se entregue a los músicos, que viven una situación peor que los empleados gastronómicos, porque ellos dependen exclusivamente de lo que paguen quienes los contratan y al no haber trabajo no tienen ingreso, por lo que si cada uno de los que pertenecen a la máxima organización obrera aportan un día de salario, puede hacerse una suma que ayude en gran medida a sus compañeros filarmónicos.