Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Cuba vive momentos difíciles, el pasado domingo en un movimiento inédito, en diversas ciudades cubanas, incluida La Habana, la gente, principalmente jóvenes, tomaron las calles protestando por la carencia de medicinas, de bienes y de libertad. El lema castrista “Patria o Muerte” ha sido substituido por el más optimista y esperanzador: “Patria y vida”. La respuesta del gobierno de Miguel Díaz-Canel anuncia la represión y la violencia, invitando a sus seguidores, principalmente a los comunistas, a salir a las calles a apagar los brotes de disidencia. Malos tiempos, quiero decir, más malos tiempos para un país tan entrañable, con el que nos unen tantas semejanzas y que, como nosotros, nunca ha disfrutado de una libertad auténtica.

Cuba fue el último país americano en independizarse de España. A fines del siglo XIX los intentos independentistas encontraron una coyuntura oportuna con la declaración de guerra de EE.UU. a España, siguiendo su política conocida como Doctrina Monroe: América para los americanos. Ya ellos habían regresado a sus tierras a los franceses y sólo quedaba el reducto de la Isla, previsiblemente derrotada España dejó el campo para la independencia que, para un cierto desencanto del pueblo, quedó tutelada por los americanos cuya política expansionista reviste muchas caras. Desde entonces su comercio se estableció básicamente con EE.UU.

En 1940 se creó una constitución que garantizaba derechos y establecía un marco organizativo para la vida en libertad. Sin embargo este mal endémico de la humanidad que es la corrupción y que parece exacerbarse en nuestros pueblos iberoamericanos, también había sentado  sus reales en la isla. El gobierno de Carlos Prío Socarrás marcó un avance importante, la producción de azúcar se mantuvo en niveles altos y continuados, el desarrollo económico fue sostenido, las obras públicas importantes, pero el costo fue la agudización de las diferencias sociales y ante la imposibilidad de conciliar las diferentes tendencias perdió los apoyos y en 1952 triunfó el golpe de estado de un sargento venido a más: Fulgencio Batista, que había sido presidente constitucional. Este segundo gobierno de Batista fue más de lo mismo, pero en peor, La Habana se consolidó como un destino turístico, principalmente para los gringos, pero se incrementó el vicio en todas sus facetas. El gobernante se endureció y aunque simuló elecciones, su gobierno tuvo la impronta clara de una dictadura. Muy pronto los grupos descontentos empezaron a surgir y el ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 fue el prolegómeno de lo que vendría. Para EE.UU. habría dejado de ser útil el dictador.

Los encarcelados por el asalto al cuartel fueron liberados por presiones internacionales y Fidel Castro, junto con otros futuros guerrilleros, se refugiaron en México, en donde tuvieron el apoyo y protección del general Lázaro Cárdenas. Reorganizados regresaron a Cuba en el mítico Granma, en el que por su tamaño la expedición punitiva fue muy reducida. Por cierto gracias al Dr. Héctor Treviño tuve la oportunidad de conocer a una persona Omara “N” que fue, por ser mujer, de las dejadas en México. Quizás en otro momento pueda ocuparme de su historia, incluso el entrenamiento para la expedición.

80 guerrilleros para un ejército estimado en 80,000 efectivos auguraba un pobre futuro, si no se suscitaba un levantamiento popular. La guerrilla se radicó en Sierra Maestra. Cuesta trabajo pensar que no fuera aniquilada rápidamente. Las pequeñas dimensiones de la isla y de la propia sierra, que no tiene, por decir algo, lo intrincado de la de Aguililla, hacen pensar que quizás no significó una preocupación importante para Batista, pero, el Gran Tutor (léase EE.UU.), tendría las siguientes palabras. El New York Times en un artículo de primera plana encabezado con una gran fotografía del Comandante y la revista Life con un extenso reportaje gráfico, lanzaron a la fama mundial a la guerrilla cubana y notificaron extraoficialmente al dictador que sus días estaban contados.

El descontento se agudizó, los levantamientos se sucedieron, la guerrilla creció y se convirtió en un ejército que tomó Santa Clara y que precipitó la huída  de Batista a Santo Domingo. El 1° de enero de 1959 entró el ejército guerrillero a La Habana, se nombró un presidente provisional que duró un suspiro y el comandante se hizo cargo del Ejecutivo y del Partido. Mucho se ha especulado respecto de si Fidel engañó a los EE.UU. logrando su apoyo para luego darles la espalda y coquetear con la URSS, o si desde siempre Fidel había tenido en mente un proyecto socialista. Quizás simplemente pensó en sacudirse la tutela y convertir a Cuba en una auténtica nación libre. Casualmente o no, desaparecieron de la escena las figuras que podrían hacerle sombra: Camilo Cienfuegos, que desapareció presumiblemente en un avión que se perdió, y Ernesto “Che” Guevara en la infortunada e inexplicable excursión a Bolivia.

Fidel se sacudió la tutela de EE.UU. pero la cambió por la de la URSS, luego del incidente de los misiles rusos, en que se decretó el bloqueo contra Cuba, los números de su comercio cambiaron, de haber tenido en algún momento el 88% de su mercado con EE.UU. pasó a tener casi los mismos números con la URSS 84%. El bloqueo fue sin duda férreo, pero la tutela de la unión socialista la sostuvo. Y el orgullo. Era dramático y enternecedor ver a los “pioneros” en sus escuelas sin ventanas y con muebles improvisados pero con sus pequeñas bibliotecas y con el ánimo en alto cumpliendo con sus tareas.

Con la crisis de la URSS y su desaparición, los apoyos y la tutela disminuyeron. Cuba se abrió más al turismo, se creó una moneda el peso-divisa que teóricamente vale lo que un dólar, se permitió y casi se incentivó el uso de monedas extranjeras, se permitieron las inversiones preferentemente europeas y, sin embargo, la miseria y la corrupción de los gobernantes está presente.

La encrucijada se presenta nuevamente y la libertad parece no ser alternativa. Si se impone el gobierno se endurecerá aún más y las libertades serán más restringidas. Si triunfa la disidencia, el voraz vecino del norte jugará un papel importantísimo para reasumir su tutela sobre la isla. Los cubanos nunca han perdido la alegría ni el optimismo: Patria y Vida.

bullidero@outlook.com           facebook  jemartinj                    twitter  @jemartinj