El día de ayer recibieron la Orden del Presbiterio, Luis Osvaldo Cortez Rosales, Francos Javier Guzmán Salas, Marco Antonio Hernández Marín y Gerónimo Palacios Bernal; la ceremonia tuvo lugar en la capilla del Seminario Diocesano y fue presidida por el Obispo José María de la Torre Martín.

Por la contingencia sanitaria hubo acceso restringido, pero se transmitió por las redes sociales del Correo Diocesano.

El purpurado los exhortó a predicar con el ejemplo y a ser generosos en su ministerio; les pidió no ser pichicatos, ni tacaños, así como ejercer su labor con alegría, no como burócratas; “no celebren las misas por obligación, sino con gusto”, les recomendó.

Refirió que desde su llegada a Aguascalientes, es en este año en que se redujo el número de diáconos que adquieren la Orden del Presbiterio, y expresó que “si no somos muchos, seamos los mejores”.

“Vivan en la sencillez, en la humildad, es lo que les garantiza autenticidad; respeten el ministerio que van a recibir y cumplan su promesa de obediencia; es importante que no pierdan el rumbo y para ello se requiere seguir tres líneas: identidad, pertenencia y misión”, añadió al precisar que se requiere de fraternidad y santidad para llegar al puerto deseado.

Explicó que el perfil de entrada de los sacerdotes es de tres efes: feos, fuertes y formales; y realizar el ministerio también con tres efes: fieles, felices y fecundos.

“No pierdan su identidad sacerdotal, siéntanse parte de la comunidad; encuentren la felicidad en su misión; recuerden que los pecadores los necesitan para redimirse, los pobres requieren de su ayuda y los enfermos de su consuelo”.

El sacramento del Orden Sacerdotal consiste en la consagración al ministerio del servicio a la Iglesia y a Dios; es el segundo grado, el primero es el diaconado y el tercero es el episcopado.

Dios elige a esos hombres que seguirán la misión del sacerdocio, para anunciar el Evangelio, apacentar al pueblo de Dios y celebrar el culto divino.

Previo a la entrega de la estola y casulla, los cuatro jóvenes confirmaron su disposición al ministerio que van a ejercer, en la celebración eucarística.