Moshé Leher

La kapará por la pará: ¿qué chamucos significa esto? En otras condiciones hubiera puesto, con perdón, ‘qué diablos’, pero no vamos a empezar con el pie izquierdo, hiriendo a los ojos sensibles que me leen.

Entrando en materia, es un dicho, en ladino (sefardí, djudeo-espanyol), que más o menos se traduciría ‘la kapará por la plata’, que sería la forma mística de la plata o la vida; el asunto, traducido lo traducible, es qué es la kapará, lo que nos lleva a la festividad del Yom Kippur, la fiesta de la expiación de los judíos, que se celebra diez días después del Rosh Hashaná (Año Nuevo), y que es el día más sagrado para los israelitas practicantes.

Como dato adicional, por si alguien no se quiere quedar con el recanijo pendiente, este año coincide con el 15 y el 16 de septiembre, de tal manera que este año los judíos piadosos no podrán tener ni Noche Mexicana, ni desfile cívico militar, pues es fiesta de guardar y ayunar.

El dicho en sí, para no hacer el cuento tan largo, quiere decir que, cuando a cualquiera le cae el chahuiztle, uno se encoje de hombros y se resigna a que los males no sean peores; que el trancazo que se acaba uno de llevar siquiera sirva para algo; el viejo asunto de Nietzche y el ascetismo: darle sentido al dolor, aunque si nos metemos por este sendero esto se me va a salir de cauce.

Esto me lleva a los primeros días del annus horribilis del 2020, donde ninguno de los que por aquí seguimos sabía la que se nos venía encima. Yo estaba tan quitado de la pena: con un trabajo que me dejaba vivir, pero que me quitaba el sueño, sin saber que esto de los diarios es como los Blockbuster o la Kodak antes de que llegaran a nuestras vidas los demoniacos inventos de las redes sociales.

Recuerdo bien que las primeras informaciones hablaban de un virus que se manifestó en Wuhan, China y que, sin que el mundo pusiera mucha atención, comenzó a reproducirse y a invadir nuevos territorios. Aquí los primeros signos de alarma llegaron por el temor de que las fábricas de vehículos se quedaran sin suministros chinos, sin que nadie se pensara que pronto seríamos uno de los territorios más afectados por el bicho, con las consabidas consecuencias.

Yo estaba en Mazatlán, en una boda, si mal no recuerdo el último día de febrero del año de marras, cuando se anunció que, justamente en Sinaloa, se registraba el primero de los ya dos millones cuatrocientos mil casos registrados (más los ignorados y los que se acumulen). Un par de días después, en el aeropuerto de la CDMX, aquello era una fiesta, como si el asunto no fuera con nosotros.

Cuento esto porque ahora salimos a la calle y algo nos pasó colectivamente que hemos normalizado lo que hace quince meses era inimaginable, y que, pasado lo pasado, se puede simbolizar en nuestros rostros velados por mascarillas que ahora todos llevamos como si hubiéramos nacido con ellas puestas, mientras seguimos haciendo el recuento de los daños.

A mí, entonces, cuando comenzaron a aparecer los infectados y los primeros decesos en esta tierra pagana, me preocupaban dos cosas: que el equipo que tenía yo a cargo no estuviera expuesto al bicho (mandé a todo el que pude a trabajar a su casa) y que ninguno de ellos perdiera su empleo. Luego llegó el diablo a meter la cola y yo mismo me tuve que ir a papar moscas, de ahí que se acabó la pará (la plata), lo que me convirtió en uno más en la lista del paro y en un filósofo estático, en el sentido de que muchos misterios del Universo he analizado viendo el techo de mi habitación.

De pérdidas no hablaré, pues aunque tengo mis muertos que llorar (o no), aquí nadie o casi nadie se libró de los quebrantos que nos trajo la dichosa pandemia y además soy muy poco de andar contando mis cuitas, que cada cual tendrá las suyas que contar. Ya, en próximas entregas, les contaré cómo fue que me entretuve estos ya casi ocho meses, pues mi expiación ha llegado de una manera bien particular.

Ya de coda –sin jota-, contarles que estaré con ustedes en este espacio los martes y los viernes, hasta que pase el temblor y hasta que me aguanten.

Shalom alejem.