Viajar a Guadalajara siempre es un placer para mí, y lo fue aún más ahora que esta semana me di la oportunidad de conocer a uno de sus eventos anuales más importantes en lo que a libros respecta, teniendo a España como país invitado, y a muchas editoriales como participantes en sus módulos (stands), mismos que reflejaban el mundo que ejercen o, como en marketing decimos, su “identidad de marca”.

Para la mayoría de sus asistentes, este evento fue la oportunidad perfecta para comprar un libro, conocer a su escritor/a favorito/a físicamente, e incluso hacer negocios con la gente que participó en los stands (“saludos, chavales”). Como mercadólogo me tocó analizar cada detalle de lo que se llevó a cabo, y me pareció un modelo de negocio muy interesante, cabe mencionar que me tocó ganar, sin embargo… ¡Hubo un área que pasó desapercibido!

Y antes de decirte cuál fue, aclaro que el mercado de este evento predomina las y los lectores, personas que les gusta y, además, practican la lectura, por lo que es de esperarse que las y los asistentes se lleven un libro (o los que quieran) como un “recuerdito” de la experiencia. Dicho lo anterior, y sin caer en el “autosabotaje”, diré que percibí una oportunidad de mejora importante para su próxima edición: la ausencia de una estrategia para atraer a quienes no sean lectores/as frecuentes.

Te mentiría si te dijera que no habían souvenirs, la realidad es que si habían tazas, bolsas para el mandado, llaveros… no obstante, ninguno atrapaba tu atención, y no soy precisamente un turista exigente, mi papel como observador crítico me llevó a notar que los diseños, sobre todo de los llaveros, carecían de una identidad adecuada del evento, todos decían “España” porque, repito, era el país invitado pero no había algo que dijera “oh, estuve presente en tal lugar”, mejor me quedaba con mi llavero de mi viaje de hace dos años a Madrid…

 ¡O mejor compraba un libro! Qué fue lo que finalmente hice, porque el costo-beneficio de los recuerditos en general te invitaban a invertirlo en una obra literaria, y es aquí donde hago la conexión con el tercer párrafo. El verdadero negocio, además del networking, es la venta de libros al público, si esto fue parte de una estrategia para incentivar las ventas con las editoriales invitadas, me da la impresión de que lo lograron. Por otra parte, los souvenirs aunque no sean “detallitos”, pueden dejar una gran impresión, y requieren de atención sin importar la cantidad que se desee vender.

En definitiva, este evento destaca como un espacio cultural imprescindible, su esencia radica en los libros, las ideas y las conexiones que logra, dejando una experiencia que espero siga creciendo en futuras ediciones.

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