Miércoles 29 de julio de 2026. En la antigua nave de laminación del antiguo taller del ferrocarril de Aguascalientes, la número 39, sita al norte de la antigua Casa de Fuerza, hoy Biblioteca Centenario Bicentenario, tiene lugar la inauguración del XLVIII Congreso Nacional de Cronistas de Comunidades y Ciudades Mexicanas (ANACCIM). Es esta la última nave de la zona en ser restaurada, 20 años después de que se iniciaran las intervenciones sobre este espacio. Es la misma que tiene en su costado poniente un par de grandes calderas y, dentro, un par de grandes máquinas que, de seguro, solo se moverán de ahí el día del Juicio Final, una de ellas todavía con la marca y el lugar donde fue fabricada, en Milwaukee, Wisconsin.

Durante los minutos previos a la realización del evento y con posterioridad a él, observé a muchos cronistas recorrer la zona, llevados por el interés por este espacio monumental, y en verdad que no es para menos.

Inicia la ceremonia. Luego de los obligados honores a la bandera, la entonación de los himnos, el nacional y el de Aguascalientes, este último que, por fortuna, cantan unos niños, aunque sea en una grabación, porque nadie sabe la letra (yo, de memoria, nomás aquello de “Cuna ilustre de Chávez y Arteaga, que a la Patria mil héroes le das. Ciudad bella, hermosísima maga, Dios te otorgue el progreso y la paz”, y hasta ahí).

Digo que, después de este inicio y la presentación del presídium, hace uso de la palabra el todavía presidente nacional de la ANACCIM, el cronista de Durango, doctor Javier Guerrero Romero, que informa a quienes presiden la ceremonia que están ante unos 200 creadores de opinión pública, quienes, al regresar a sus lugares de origen, en los espacios públicos donde hacen presencia, hablarán de Aguascalientes; lo promoverán en lo que es un valor agregado que no siempre se tiene en cuenta. “A propósito del trabajo que realizamos en los congresos, en el que convivimos, compartimos experiencias, avances de lo que estamos haciendo, etc., cuando regresemos, vamos a hablar de Aguascalientes”.

Y sí… En los días posteriores, una vez concluido el congreso, el Cara Libro se llenará de fotografías y de comentarios de los cronistas que estuvieron aquí, todos ellos laudatorios de esta Suave Matria de Aguascalientes; de algo de lo que vieron.

Mientras escucho los discursos, mis ojos recorren el espacio en el que nos encontramos e imagino a los hombres que se afanaron aquí en una lucha interminable para doblegar el hierro, los materiales yendo y viniendo por el aire a través de la multitud de artilugios que cuelgan del techo, el calor sofocante que perla los rostros, las calderas que insuflan energía por todas partes, las máquinas titánicas haciendo escuchar sus voces metálicas. Casi puedo oír el martilleo; casi…

Pero lo que en rigor escucho ahora es la voz del director general del Instituto Cultural de Aguascalientes, Alejandro Vázquez Zúñiga, que acude al evento en representación de la gobernadora del estado. Vázquez trae a colación Odisea, la película de Christopher Nolan actualmente en cartelera, que tanta polémica ha causado, y centra su discurso en el poder de la palabra, no solo la escrita, sino de la palabra viva, dicha, y de la tradición oral, y señala el hecho de que una historia que tiene casi 3,000 años resuene hasta llegar a nosotros con su pertinencia, con su sorpresa. “Pues tiene que ver, primero, con el poder mismo que la palabra tiene. Pero, además, porque en toda narración hay una posibilidad, una ocasión para encontrarnos a nosotros mismos… Cuando pienso en cuál fue la mayor amenaza que Odiseo tuvo en este viaje de regreso a Ítaca, quizá sean los años perdidos en la isla de los lotófagos, porque probablemente la mayor amenaza para cualquier historia, para cualquier persona, para cualquier pueblo, sea el olvido. Y no hay mejor forma de protegernos de esa amenaza del olvido que contar nuestras historias; la historia de nuestras ciudades, que termina siendo la historia de nosotras y nosotros mismos. Así como nos sigue moviendo la historia de una ciudad que ni siquiera sabemos bien a bien si existió, imbricada —como, de alguna manera, toda crónica lo es, incluso toda historia— con un poco de ficción o con un mucho de ficción, así ustedes nos libran de ese peligro que es el olvido”.

Concluye Zúñiga y le sigue el secretario de Turismo, Mauricio González, y al final viene la declaratoria de inauguración por parte del director del ICA: “Siendo las 9:27 de la mañana, declaro…”, etc. (¿Por qué siempre será obligado decir la hora?). Culminado el ceremonial de apertura, viene la primera conferencia magistral que se impartirá en el congreso y que está a cargo del doctor Luciano Ramírez Hurtado, universitario, miembro corresponsal de la Academia de Historia, que es, entre otras cosas, el principal experto local sobre la Convención de Aguascalientes, tema que desarrolla para los visitantes.

Finalizada esta, viene la asamblea anual de la ANACCIM, un momento importante en el congreso, y como la cosa va en serio, luego de la obligada pausa, viene el pase de lista para ver si existe cuórum. Una vez garantizada semejante prescripción legal, da inicio la asamblea con el informe del todavía presidente de la organización, Javier Guerrero Romero. Le sigue la protesta del cronista de Real de Asientos, Aguascalientes, Ubaldo Acosta Gallegos, como nuevo presidente de la ANACCIM, quien el año pasado fue ungido como vicepresidente. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).