Víctor Hugo Granados Zapata

Siguiendo la tradición de cada año nuevo, este 2021 la Secretaría de Educación Pública tiene diferentes retos por cumplir y para lograrlo deberán replantearse toda la estrategia de política educativa que han venido haciendo desde hace ya dos años. Antes de señalar dichos retos, es necesario preguntarnos al mismo tiempo ¿qué está haciendo la SEP? ¿cuáles son los planes a futuro? ¿cuál es el perfil de la próxima secretaria de Educación Delfina Gómez? Y lo más importante ¿qué debemos cambiar de lo anterior? Comencemos.

Partiendo de la primera pregunta, la SEP anunció desde diciembre que van a continuar con la estrategia de “Aprende en Casa”, sin embargo, se va a permitir que los centros educativos puedan abrir “comunidades de aprendizaje” en semáforo amarillo. Las comunidades de aprendizaje las conformarán nueve alumnos (como máximo) y un docente, tomando en cuenta las medidas de sanitización y sana distancia correspondiente, así como también la participación en dichas comunidades es totalmente voluntaria ¿qué se va a enseñar en estas clases? Principalmente son para clases de regularización y con actividades para fomentar habilidades socioemocionales. A primera vista, podemos revisar que esta medida es buena puesto que el rezago educativo ha ido aumentado (léase los últimos reportes de Unicef) y es urgente que las autoridades educativas tomen cartas en el asunto. Por otra parte, condicionar a que estas comunidades estén en semáforo amarillo es difícil para poder trazar un camino de política educativa.

Dicho de otra forma, si continuamos condicionando las estrategias de la SEP (y en general de todos los institutos/secretarías de educación de las entidades federativas) al semáforo epidemiológico, estaremos reduciendo el espacio de acción para implementar otras estrategias. Por ejemplo, mejorar los criterios de evaluación para obtener información preliminar sobre cuáles son los conocimientos y habilidades cognitivas que han adquirido las y los alumnos hasta la fecha, esto acompañado también de una evaluación diagnóstica que sea presencial, sin embargo, a través de turnos para evitar que se pueda llegar a juntar muchas personas. De realizarse dicha evaluación, las y los tomadores de decisión en materia educativa podrán tener los datos suficientes para realizar políticas públicas mejor enfocadas y dejar a un lado las medidas improvisadas y prolongadas que ha tomado la SEP, por ejemplo seguir con el “Aprende en Casa”. Aquí el primer reto, replantearse el mecanismo de clases en línea y seguir una pauta de acción con mayor autonomía (y, evidentemente, más determinación).

Segunda pregunta, sobre cuáles son los planes a futuro. Con el proceso de vacunación ya puesto en marcha, el regreso presencial a las aulas parece ser cada vez más cercano, pero esto más que ser una buena noticia es también un motivo de preocupación para las escuelas de todo el país, en temas de infraestructura. Si bien, ampliaron el presupuesto del programa “La escuela es tuya” en 5 mil millones de pesos (PEF 2021) este programa tiene condicionado este aumento de presupuesto a la aplicación del programa de Escuelas Tiempo Completo (derivado de las denuncias que presentaron diferentes AC como Mexicanos Primero y diferentes personas del sector tanto académico como magisterial). Aquí hay un volado, puesto que las escuelas deben contar con el acondicionamiento adecuado para el regreso presencial (contar con agua, sistema de drenaje, jabón, etc., como elementos básicos de infraestructura) y al mismo tiempo cumplir con la implementación del ETC ¿alcanzará el presupuesto? Ahora, si consideramos los últimos reportes que publicó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, entre 2013 y 2015 el 45% de las escuelas públicas de educación básica no contaban con desagüe conectado, así como también el 20% de las mismas no tiene un sistema de agua potable (INEE, 2016). A pesar de que ya pasaron más de 5 años desde que se analizó dicho problema, aún no tenemos evidencia de que estas escuelas ya cuentan con estos servicios básicos, sin embargo, el extitular de la SEP Esteban Moctezuma aseguró que para este año más de 122 mil comunidades de México van a contar con internet, lo cual es una buena noticia, pero sin una escuela bien condicionada, el regreso presencial será duro y complejo. Segundo reto, mejorar la infraestructura educativa y cumplir con la aplicación del transitorio que sostiene el programa de Escuelas Tiempo Completo.

Para el tercer reto, nos encontramos con un próximo nombramiento. La maestra Delfina Gómez fue elegida por el presidente para sustituir a Esteban Moctezuma en la SEP, en tiempos muy difíciles para la educación en México. Si bien, su perfil de docente y maestra en administración pública le brinda confianza al magisterio (sin mencionar su estrecha relación con Elba Esther Gordillo), sus antecedentes en el ejercicio público ponen en tela de juicio su posible desempeño dentro de la SEP. Por ejemplo, según el reportaje de Nayeli Roldán en el periódico Animal Político, cuando Delfina Gómez fue presidenta municipal de Texcoco (Edomex), le cobró el 10% de su salario a aproximadamente 417 trabajadores de confianza (lo cuál se ha comprobado a través de los recibos de nómina de dichos trabajadores). Debido al cobro de este “diezmo”, el Instituto Nacional Electoral la está investigando, puesto que se cree que este dinero fue utilizado para su campaña en 2017 por la gubernatura del Estado de México, donde perdió contra Alfredo del Mazo (del PRI). Por lo tanto, la maestra tiene un reto muy grande, puesto que debe comprometerse a darle mayor estabilidad al sistema educativo y demostrar que su posicionamiento no fue derivado únicamente de sus relaciones con Elba Esther Gordillo y su capacidad de operar durante las campañas (esto último debería tener muy preocupados a sus compañeras y compañeros del magisterio, sobre todo a aquellos que aun no les han pagado sus sueldos pendientes porque se avecina un proceso electoral difícil…).

Finalmente, el reto más complejo de todos, qué debemos cambiar del sistema educativo. Esta pregunta no se puede responder con facilidad, puesto que ni juntando a todas y todos los expertos en materia educativa del mundo podría haber una solución única. Sin embargo, podemos prever diferentes escenarios difíciles donde si se continúa con la misma estrategia de sustituir programas para reducir la brecha educativa por becas universales, en un futuro no podremos contener los efectos negativos que están sucediendo ahora mismo (deserción escolar, ampliación de la brecha educativa, rezago educativo, etc.). Este último reto también es para nosotros, al momento que nos toque participar en las próximas elecciones debemos exigir que las y los candidatos se comprometan a cambiar esta estrategia, por el bien de la educación pública. Aún nos quedan muchos temas por hablar y los retos no hacen mas que multiplicarse, pero por el momento podemos tener por hecho que si no se tiene un mayor compromiso por la educación en los próximos años (y sobre todo en las próximas elecciones), el futuro de millones de estudiantes en todo el país va a peligrar y con ello el futuro de México.