Víctor Hugo Granados Zapata

Por fin han terminado las elecciones, tenemos ya una gobernadora electa (Tere Jiménez) y con este asunto resuelto, podemos volver a enfocarnos en la agenda pública estatal, específicamente en torno a un problema que está haciéndose notar cada vez más en nuestro país: el suministro de agua potable. No es un secreto, México está secándose cada vez más y algunos estados, como Aguascalientes, se encuentran con una crisis hídrica alarmante y que de no controlarse en un futuro cercano, tendremos graves problemas para garantizar el líquido vital en todos los hogares, edificios, dependencias y, como es de esperarse, en las escuelas. ¿Cuál sería el efecto que tendría la falta de agua potable en el sector educativo? ¿Por qué debemos contemplar esta problemática de manera concurrente con la educación?

Aguascalientes cuenta con un déficit severo de abastecimiento de agua. Según la última Actualización de la Disponibilidad de Agua en el Acuífero Valle de Aguascalientes, realizado por Conagua, nuestra entidad captura anualmente 249.6 millones de metros cúbicos de agua, sin embargo, se extraen 377.6 millones de metros cúbicos al año, por lo tanto, tenemos un déficit de más de 100 millones de metros cúbicos por año. Este dato es alarmante, ya que demuestra la ineficiencia de nuestros gobiernos (municipales y estatales) para gestionar el suministro de agua potable, lo cual puede ser un problema mayúsculo en un par de años (secar dicho manto acuífero).

Ahora, en el sector educativo dicho servicio es fundamental para fomentar hábitos de higiene personal y evitar enfermedades producto de infecciones. Según el informe global Agua Potable, Saneamiento e Higiene en las Escuelas, realizado por Unicef y la OMS, en todo el mundo, sólo el 69% de las escuelas cuentan con suministro de agua potable y 600 millones de niños en todo el planeta no cuentan con un retrete en sus escuelas. Es obligación de las autoridades educativas garantizar la salud de las y los estudiantes dentro de las aulas, por lo tanto, ser indiferente ante la falta del suministro del líquido vital en las instituciones educativas es incumplir con dicha obligación, exponiendo a millones de estudiantes a adquirir alguna enfermedad infecciosa solamente por ir a estudiar. Esto último también tiene efectos negativos en cuanto a la asistencia escolar y el rezago educativo, ya que aquellos estudiantes que tengan que faltar a la escuela por alguna enfermedad de esta índole, indirectamente se van a atrasar en sus clases y tendrán que ponerse al corriente con el resto de sus compañeras y compañeros (lo anterior, sumándole los rezagos previos ocasionados por la educación a distancia). Aunado a la pandemia, uno de los objetivos del “regreso seguro” era garantizar el servicio de agua y drenaje en todas las escuelas de la entidad (sobre todo para el lavado de manos y la limpieza constante de las aulas), tomando en cuenta todo lo anterior ¿cómo podrá el Estado garantizar el suministro de agua en unos años, considerando el déficit que existe en la captación de agua y la mala gestión, en todas las escuelas?

Uno de los posibles efectos adversos que podríamos presenciar en un futuro lejano es el caso de las escuelas de Nuevo León. Actualmente, dicha entidad se encuentra en crisis de suministro de agua potable, por lo que hasta las escuelas tuvieron que ajustar sus horarios (interrumpiendo la jornada escolar continua) para ajustarla con el resto. Lo anterior se dio a conocer a través de un boletín publicado por el Gobierno del Estado Nuevo León el pasado martes 7 de junio, señalando que también se realizó la entrega también de tinacos y agua embotellada a las y los estudiantes que así lo requieran (cubrir parcialmente el problema). Este contexto puede traer consigo escenarios gravosos, toda vez que el desajuste en los horarios puede repercutir en la calidad educativa y los programas escolares, aunado a que, de no tener una buena planeación en esta nueva modalidad, esto va a terminar reflejándose en el rendimiento académico de las y los estudiantes. Este plan de contingencia, improvisado, es producto de la indiferencia ante la crisis hídrica que han tenido durante muchos años y que hasta hace pocos meses se salió de control, siendo esto último un futuro escenario para nuestra entidad si no hacemos algo al respecto.

La nueva administración estatal debe contemplar un plan de contingencia hídrica urgentemente, coordinándose con diferentes sectores de la población y plantearse prioridades para su suministro. Dentro de este último rubro, las escuelas deben ser una de las áreas prioritarias para el abastecimiento del líquido vital, ya que a pesar de los efectos negativos (y graves) que ya hemos explicado, estamos ante una crisis educativa sin precedentes (producto de la pandemia y la pésima política educativa del Gobierno Federal). Si queremos mejorar el sector educativo, debemos obligatoriamente combatir la crisis hídrica en nuestra entidad.

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