Una de las mayores fábulas de la Secretaría de Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPEA) es que tiene todo bajo control, por lo que las puertas de acceso evitan el ingreso de delincuentes de cualquier naturaleza y mucho menos armas de fuego, lo que no pasa de ser una hipótesis.

La realidad es muy distinta a como la pinta en las altas esferas y esto quedó plenamente demostrado en las últimas 72 horas, con cinco ejecuciones en distintos lugares de la entidad. Primero fue un hombre que fue asesinado en el fraccionamiento Pilar Blanco de la ciudad capital, luego el secuestro de un matrimonio en Rincón de Romos y que horas más tarde apareció muerto en inmediaciones de Pabellón de Arteaga y ayer, en la madrugada, de dos jóvenes en Calvillo.

Todos ellos tenían el signo inequívoco del crimen organizado, que sabe imponer la violencia extrema para demostrar su poderío, dejándoles a los cuerpos policíacos el papel de levanta-muertos y tratar de indagar quiénes fueron los homicidas, lo que aun cuando los atrapen, el daño ya está hecho.

Es la forma más socorrida que tienen las bandas transgresoras para imponer el temor entre aquellos que, suponen, pertenecen a otro grupo y que al negarse a integrarse al propio firmaron su sentencia, sin embargo atrás de estos actos vienen las venganzas, por lo que no se dude que seguirán las eliminaciones entre ellos. Aunque en las filas policíacas aseguran que los delincuentes se matan unos a otros, de cualquier manera es lamentable que suceda y menos en una entidad que presume tener programas de vigilancia permanente y en su caso de intervención inmediata, que incluso va un paso adelante al detener a algunos empistolados, pero por lo visto son sólo palabras que pretenden darle confianza a la población de que aquí no pasa nada.

Lo único que falta para completar el cuadro son las balaceras tan comunes en otras partes del país, que no sólo siembran el pánico, sino que ponen en peligro la integridad de personas inocentes, que en ocasiones quedan atrapados en el fuego cruzado, por lo que bien haría la máxima corporación policial en ponerse las pilas y redoblar esfuerzos para frenar esto que es, de hecho, una advertencia de un cártel hacia los demás.

Se dice con insistencia que el “Mando Único” ha dado excelentes resultados, lo que indudablemente en el papel así es, porque en la realidad se vigila principalmente los límites con Zacatecas, pero con Jalisco no hay la misma presión, por consiguiente los municipios del vecino estado y los caminos y brechas son demasiado penetrables, de ahí que armas de cualquier calibre están en manos de los ajusticiadores que cumplen su siniestra misión a bordo de automóviles, camionetas y motocicletas, mismos que sólo en esporádicas ocasiones son capturados.

A manera de justificar su inhabilidad de inmediato se declara, luego de que ocurren hechos como los que se mencionan en el segundo párrafo, que los autores “pudieran” ser delincuentes extranjeros como si aquí y en cualquier otra parte de la República no hubiera individuos de esa estofa, por lo que bien harían los jefes policíacos en ponerse las pilas y no entregar peores cuentas en este último trecho del sexenio.

RESPUESTA CATEGÓRICA

Luego que el presidente de la República desdeñó la demanda de la jerarquía católica para que actúe con decisión y acabe la sangría en que está convertido el país, el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega, manifestó que el crimen en México “no sabe de abrazos”, por lo que en el país “vivimos momentos difíciles”.

Durante la IX Asamblea Diocesana de Pastoral de la Arquidiócesis de Guadalajara, el purpurado criticó la política presidencial de “abrazos y no balazos”, ya que está demostrado que tienen sus propias reglas y que se conjugan con la actitud de un gobierno que está obligado a proteger a la población en general.

En Correo Diocesano, órgano informativo semanal de la Diócesis de Aguascalientes, se destaca que a raíz del asesinato que tuvo lugar el pasado 20 de junio en la Sierra Tarahumara en contra de dos sacerdotes jesuitas y un laico, la Iglesia ha demandado una intervención decidida de la Federación que permita enfrentar, combatir y someter a los grupos criminales que pululan por todo el país.

Robles Ortega subrayó que el crimen “se enmarca en una ola de violencia que vive México y que ha sacudido al país, incluso el Papa Francisco expresó el miércoles 22 un ‘dolor y consternación’ por el asesinato de los dos jesuitas”, asimismo señala que la Arquidiócesis de Guadalajara no es extraña a la violencia que sufre el país. La ciudad de Guadalajara es centro de operaciones de uno de los grupos criminales más violentos y poderosos del país, el autodenominado Cártel Jalisco Nueva Generación.

La misma capital de Jalisco ha vivido momentos aciagos, como lo sucedido hace 29 años cuando fue asesinado el arzobispo de Guadalajara, Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, hechos que ocurrieron en el aeropuerto de la ciudad sin que hasta la fecha las autoridades hayan esclarecido este acontecimiento.

El actual titular de la Arquidiócesis lamentó que el crimen contra los dos sacerdotes jesuitas “se suma a una lista ya amplia de asesinatos de sacerdotes en nuestra Patria”, Ambos no estaban haciendo cosas de subversión o de alentar la violencia de otros grupos contra el gobierno “sino que estaban en un lugar el más adecuado para su ministerio”.

Fue claro al señalar que el gobierno lopezobradorista “debería leer que esta gente, la que se dedica al crimen organizado, esta gente no sabe de abrazos, por más que el gobierno se los ofrezca, se los prometa y se los dé. Ellos no entienden de abrazos, ellos sólo saben de balazos”.

Sostuvo que desde la campaña que lo llevó a la Presidencia en 2018 prometió una política de “abrazos, no balazos” para frenar la creciente violencia en México. Con este lema buscaba distanciarse de la “guerra” contra el narcotráfico iniciada por Felipe Calderón en 2006.

No obstante, en sólo 3 años y medio de esta administración ya suman 121 mil homicidios registrados en el país, por lo que podría superar los 156 mil cometidos durante los seis años del gobierno de su predecesor Enrique Peña Nieto, además ya superó los 120 mil homicidios registrados durante el sexenio de Felipe Calderón. Otra cifra igual de escalofriante es que desde el 1 de enero hasta el 21 de junio del presente año, de acuerdo con cifras oficiales, se han contabilizado 12 mil 481 homicidios en México.

El Cardenal hizo hincapié que con lo descrito “no estoy diciendo con esto que el Gobierno tiene que tomar la estrategia de echarles balazos a esta gente. No. Sencillamente, de llevarlos ante la ley por los asesinatos y por todas las actividades que realizan en contra de la ley. Y el Gobierno tiene que mandarles el mensaje de que no habrá más impunidad”.

La condena a la criminalidad en el país llegó hasta el Vaticano, al manifestar el Papa Francisco su dolor y consternación “por el asesinato en México de dos jesuitas, mis hermanos y un laico”, toda vez que el pontífice es parte de la Compañía de Jesús y lamentó que esto sucediera con dos hombres entregados a su misión evangélica.

AVANCE FRUSTRADO

El reciente fallecimiento del licenciado Alfonso de Lara Silva hizo recordar la manera en que se frenó en seco un programa de Gobierno que tenía previsto cumplir en su natal Calvillo. Fue electo y tomó posesión como presidente municipal, pero la oposición encabezada por los herederos de la cristiada que fundó el partido del gallito, se oponían a un “fuereño”, como calificaban a quien había emprendido un camino de superación fuera del pueblo, lo que lo orilló a pedir licencia y con lo que se cancelaron los propósitos de mejoría económica, industrial y educativa, además de aplicar métodos de mejoría en las plantaciones tradicionales para que su fruto fuera más viable en los mercados nacionales e internacionales. A decir verdad, de los once alcaldes que iniciaron su gestión el 1 de enero de 1987 era de los más competentes, con una hoja curricular que auguraba mejores años para el municipio, pero todo quedó en un simple proyecto, en tanto las “fuerzas vivas” lograron que siguiera la política de encerrona.