RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El pasado martes 30 de agosto, Otto Granados Roldán presentó su último libro “Viaje a la memoria. Un recuento personal”. El evento se llevó a cabo en el hermoso y bien acondicionado Museo Espacio, el cual está ubicado dentro del Complejo Tres Centurias, en la Av. Gómez Morín. Este lugar trae recuerdos muy gratos a los originarios de Aguascalientes, pues transporta a la mente a los bellos recuerdos de la infancia, cuando en este mismo sitio estaban los talleres de los ferrocarriles, con sus enormes árboles que, en la tarde de la presentación del libro, se mecían con una bien orquestada armonía al golpe del viento que presagiaba tormenta. La cita era a las siete de la noche y, desde más de media hora antes, los invitados comenzaron a llegar. La mayoría caras conocidas. Un gran número de intelectuales, y muchos que en el año de 1992 eran acendrados priístas que ocupaban cargos directivos en el partido y, posteriormente, cargos en los gobiernos estatal y municipal, estuvieron presentes en el evento, así como quienes en ese mismo año fungían como legisladores locales y federales. Era una remembranza del pasado que, en lo personal, se me hace algo reciente. También se aparecieron por el lugar actores políticos de otros partidos, principalmente del PAN. La presentación del libro era muy atractivo para el encuentro de viejos líderes políticos, pero lo que sin duda era el principal imán era la presencia del ex gobernador Granados Roldán, cuya extensa trayectoria en el ámbito político mexicano, al lado siempre de las principales figuras de la vida política nacional, invitaba a escuchar de primera mano sus experiencias esa tarde que presentaba su libro y, sobre todo, porque prometía dar a conocer parte de los vericuetos así como el entramado político del país y de Aguascalientes y, desde luego, algunas de las vivencias, en el mismo tenor, del autor. Sobre todo, porque Otto Granados es un político que no se anda con rodeos y llama al pan pan y al vino vino. Y en este libro no defraudó. Cuenta con exactitud y con lujo de detalles las vivencias de su vida política desde sus tiempos juveniles. Y es que Otto ha sido un político que inició muy joven los caminos intrínsecos de la vida política, baste saber que fue gobernador ¡a los 36 años! Y, para ese tiempo, ya había pasado por cargos en los que tuvo como jefes a secretarios de estado y al mismo presidente de la República.

El libro tuvo tres presentadores: el primero fue Raudel Ávila Solís, columnista de EL UNIVERSAL, que desglosó de manera excelsa la obra de Granados. No le ganó el afecto para definirlo como un muy buen libro, sobre todo, por la manera de narrar los acontecimientos sin quitar ni una jota de la manera en cómo algunos políticos de las llamadas vacas sagradas manejaban la política, así como señalar a los caciques que se resistían a abandonar las viejas prácticas.

Román Revueltas Retes, quien es, entre otras cosas, columnista de Milenio, hizo una presentación deleitable, que desde el inicio atrajo la atención de los presentes. Revueltas desglosó con la precisión de un bisturí la obra de Granados. Su crítica fue muy acertada y, en ocasiones, cuestionadora; nunca trató de echar loas al autor, sino que fue preciso y concreto. Al final, concluyó con que el libro era un muy buen medio para conocer a fondo las vivencias del autor, las cuales en gran medida ya forman parte de la historia política de Aguascalientes y de México, pues Otto Granados, aparte de ser gobernador de Aguascalientes, fue el secretario de Educación Pública en la fase final del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Quien inició la presentación fue Carlos Reyes Sahagún, Director General del Instituto Cultural de Aguascalientes, la cual fue muy amena y acorde a su estilo, que interesa, entretiene y enseña. Además, Carlos fue también el que llevó el peso de la organización del evento y sin duda se debe haber sentido muy complacido, pues tuvo una asistencia, creo yo, mejor de lo prevista.

Pero ahora vayamos a lo que es el libro. Para empezar, le comento que mi señora empezó a leer el libro desde el museo, en lo que iniciaba el evento y yo platicaba con el Lic. Javier González Gutiérrez, que se sentó a mi lado. Casi media hora lo estuvo leyendo y con voz bajita, cuando ya iniciaban las presentaciones de los presentadores del libro así como del autor, me dijo en voz bajita: “No puedo dejar de leer el libro, ¡está muy interesante!”. Me dio gusto, sobre todo, porque saboree lo que lo gozaría yo también.

LA CITA DE PABLO PICASSO

Inicia el prólogo diciendo: “Como a tantas otras cosas, le atribuyen a Pablo Picasso haber recomendado nunca hablar mal de uno mismo, que para eso están los demás”. Otto señala que el libro es, o intenta ser, un recuento personal de las casi cuatro décadas (1980-2018) que pasó en la política y de los acontecimientos, circunstancias y episodios que le tocó ver, vivir y hacer en distintas épocas y responsabilidades. Y que en sentido estricto no es un conjunto de notas autobiográficas, si bien las hay, desde luego, ni un informe plagado de gráficos, cifras o eso que ahora se da en llamar –con ciertas dosis de exquisitez académica– evidencia, aun cuando se aprovechen para facilitar la explicación de una política o una decisión. Tampoco es rosario de anécdotas, aunque se incluyen varias que agilizan la lectura y con suerte la hacen más amena.

LA PETICIÓN DE UNA EMBAJADA AL FINALIZAR EL SEXENIO

 

Otto Granados ya planeaba meses antes de terminar su sexenio solicitar al presidente la posibilidad de ser embajador, era algo que le entusiasmaba, eso o dedicarse a la academia. Meses antes y puesta la mira en

esa dirección, el 19 de febrero de 1998, al terminar un acuerdo con el presidente Ernesto Zedillo, en el cual habían hablado fundamentalmente de la sucesión en el gobierno de Aguascalientes, y, estando ya de pie en su oficina de la residencia oficial de Los Pinos, sacó del bolsillo una tarjeta amarilla, media carta, y se la entregó. En ella simplemente iba anotado su nombre y el de varios países. Y le dijo:

⸺Esta tarjeta es para que la guarde en su escritorio y, hacia el final del año, cuando haga limpieza la encuentre.

El presidente la leyó, se rio de buena gana, cosa que no se le daba con facilidad y devolvió el envite:

⸺¡Esta hecho!

La noche del 1° de diciembre de 1988, al regresar a su casa después de la toma de posesión de Felipe González González, el nuevo gobernador, se sentó en la sala de su casa con algunos amigos y ex colaboradores, antes de ir a una cena. A los pocos minutos, le avisaron que estaba en el teléfono Liébano Saenz, secretario particular del presidente, quien le transmitió un mensaje de Zedillo –al que Otto había buscado en la mañana para despedirse– en el sentido de que el “asunto” del que habían hablado en los meses previos iría para adelante, pero añadió que también había otras opciones en algún organismo descentralizado. A Otto le dio mucho gusto recibir aquel mensaje, y especialmente el detalle de habérselo comunicado precisamente en ese momento, cuando, con una mezcla de emociones, acababa de entregar la estafeta.

Zedillo le cumplió, a pesar de que la elección por la gubernatura la había perdido el PRI, con su candidato Héctor Hugo Olivares y, debido a ello, varios pensaron que se le esfumaría a Otto el pasaje para la capital chilena. La verdad era que a Zedillo no le importaba tanto que ganara el PRI; le habría gustado, desde luego, pero no era algo que le quitara el sueño. Si bien le simpatizaba Héctor Hugo Olivares Ventura, a quien Zedillo había designado candidato, también era cierto que no estaba obsesionado respecto del predominio del PRI. Le interesaba más un juego electoral democrático; en su intimidad, despreciaba a los políticos tradicionales del PRI, de los que Olivares Ventura era prototipo.

El nuevo libro de Otto Granados es en verdad una joya de la política mexicana, su prosa es exquisita y la narrativa no permite abandonar la lectura, con gusto me he desvelado hasta cerca del amanecer devorando palabra por palabra el contenido de la nueva obra del ex gobernador, ex embajador y ex secretario de educación.

El próximo sábado a las once de la mañana se volverá a presentar este libro, pero ahora en la Feria del Libro, en el Museo Descubre, museo que por cierto fue una de las obras importantes de Otto Granados durante su sexenio. La cita es a las 11 de la mañana en el salón 07 Amparo Dávila. Es la oportunidad para comprar el libro y que se lo firme el autor.