Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Uno de los argumentos del Gobierno federal para impulsar el retorno presencial a las escuelas es el rezago educativo, sin embargo, México no tiene un plan integral de evaluación, por lo que el ciclo escolar 2021-2022 iniciará sin brújula, advirtió el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
El organismo analizó la estrategia de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para evaluar el rezago de los alumnos en este regreso a clases y lo contrastó con la experiencia de otros países.
La organización plantea que pese a que se encomendó a los docentes la responsabilidad de evaluar a sus alumnos, los profesores del país no cuentan con herramientas ni un plan o política pública efectiva que ayude a la recuperación de aprendizajes perdidos por la pandemia por Covid-19.
Compara el caso mexicano con lo aplicado en otras naciones en donde los educandos serán guiados con base en los datos obtenidos por la evaluación de conocimientos y del retraso académico.
En el documento “Regreso a clases sin brújula”, IMCO apuntó que México tiene uno de los periodos más largos de cierre de escuelas en comparación con otros países. Al inicio del próximo ciclo escolar, apuntó, sumarán 53 semanas con cierre total de escuelas. Según estimaciones del Banco Mundial, esto provocó un rezago educativo que equivale a, por lo menos, 1.8 años de escolaridad.
En contraste, países como Brasil acumuló 38 semanas de cierres totales de planteles; Chile 14, Estados Unidos 0 y Países Bajos 12.
Explicó que México optó por una evaluación formativa en la que cada maestro prepara materiales y los aplica en su salón para mejorar su propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
Con ello, acusa el organismo, la SEP transfirió a los docentes y a las escuelas la responsabilidad de diagnosticar a los alumnos.
En el análisis se detectaron desventajas como falta de herramientas o recursos para acompañar a los docentes en el proceso de diagnóstico y remediación, entre ellas capacitación, mediciones de habilidades socioemocionales y guías más detalladas para aprovechar los resultados.
Además de que la evaluación no es sistematizada ni comparable, por lo que los hallazgos no podrán ser utilizados como evidencia para la toma de decisiones a nivel nacional; y no habrá seguimiento, pues sólo se contempla al principio del ciclo escolar, por lo que no será posible monitorear el impacto de las acciones de remediación y crear ciclos de mejora al ajustarlas si fuera necesario.
“El plan de la SEP puede ser un arranque para un primer diagnóstico, (pero) México debería de definir una nueva fecha para la evaluación del Plan Nacional de Evaluación de Aprendizajes (Planea), de la cual no hay certeza sobre su aplicación”, sugiere el IMCO.