Nayra Rivera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Daños en el ecosistema de diversas especies endémicas que son incapaces de readaptarse en otro ambiente, destrucción de selva virgen, deforestación, erosión en el suelo, y mayor riesgo de inundaciones son algunas de las secuelas que ambientalistas advierten por la extracción de roca volcánica en un ejido dentro de la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, en Veracruz
La extracción de siete millones de metros cúbicos de roca volcánica en el ejido de Balzapote fue autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el material pétreo será utilizado en las obras de construcción del Tren Maya.
Eduardo Álvarez Ríos, integrante de la Asociación de Defensores del Medio Ambiente de Los Tuxtlas (Dematac), explicó en entrevista que en esta ocasión no pudieron impedir las obras debido a que la empresa empezó poco a poco, como un robo hormiga.
Cuando los activistas cuestionaron por qué se permitió la extracción a Kathia Andrade Escobar, directora de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, ella respondió que Semarnat y los ejidatarios la habían autorizado.
«No podemos ir en contra de un permiso que da la misma Secretaría y la otra es que los pobladores son los dueños del predio y dieron su consentimiento, para una MIA (Manifestación de Impacto Ambiental) son muchos los procedimientos y largos, nosotros pertenecemos a la Semarnat y la ley dice que si se aprueban los permisos se puede hacer la obra», les dijo Kathia Andrade.
En la reserva de la Biosfera de los Tuxtlas se estima que hay 565 especies de aves, 139 de mamíferos, 166 de anfibios y reptiles, 109 de peces y mil 117 de insectos.
Además, tiene cerca de 3 mil de especies representativas de árboles.
«Uno de los cerros que están saqueando aún conservaba bastante selva y selva virgen, con mucha fauna, mono aullador, y no sé qué fin haya tenido toda esa fauna, la vegetación fue desechada», lamentó.
Además, explicó, los cerros sirven como barrera para aminorar los daños de ciclones y huracanes, por lo que al desproteger la zona, las personas que viven la costa podrían sufrir afectaciones graves.
Aclaró que no se dañará toda la reserva, sin embargo, la deforestación que se lleva a cabo en los cerros para la entrada de maquinaria provoca erosión en el suelo, por lo que el agua de las lluvias no queda retenida y se incrementa el riesgo de inundaciones en las partes bajas.
Además de que se daña el ecosistema de diversas especies endémicas que son incapaces de readaptarse en otro ambiente.
«Con la naturaleza no hay premios ni castigos, hay consecuencias, no hay vuelta de hoja».
La extracción es supervisada por la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA) de Veracruz, a cargo de Sergio Rodríguez, quien confirmó que la roca es enviada a Progreso, Yucatán, y es extraída de tres bancos ubicados en la región.
«Está siendo utilizado, de acuerdo con la conformación del tipo de roca, que es dura, se usa para el tipo de actividades económicas, como los puertos, y en este caso para el Tren Maya, les hacen pruebas de dureza y se les piden cierto volumen, tamaño, para cumplir con los estándares», aseguró.
Son tres las empresas que se encuentran realizando explotación, una de ellas, aseguró el funcionario, fue suspendida por no firmar acuerdos para resarcir el daño ambiental.
Rodríguez negó problemas con los pobladores, pues el proyecto genera derrama económica.

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