Claudia Guerrero y Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo ayer no tener conocimiento sobre denuncias de cobro de piso a iglesias, por parte del crimen organizado.

En conferencia, el Mandatario puso en duda los testimonios de dirigentes religiosos que han advertido sobre la situación de riesgo que enfrentan los sacerdotes y los fieles.
«No sabía, fíjese, es la primera vez», respondió.

«¿No tiene reportes en el Gabinete de Seguridad sobre este fenómeno?», se le preguntó.
«No, no, no. Y hay que tener cuidado porque puede no ser cierto o no puede ser un asunto generalizado. Yo todos los días estoy aquí y recorro el país y, por ejemplo, en este caso es la primera vez que lo escucho», expresó.

-Lo están denunciando, sobre todo religiosos del estado de Jalisco.
-Sí, sí, pero hay que ver, porque no por el hecho de ser religiosos ya son infalibles.

-¿Investigarán estas denuncias?
-Vamos a investigar.

Ayer, REFORMA publicó que ni las parroquias católicas se salvan del cobro de extorsiones por parte de la delincuencia organizada.

El vocero de la Arquidiócesis de Jalisco, Antonio Gutiérrez Montaño, reveló que algunos templos pagan al crimen para no exponer ni a los religiosos ni a los laicos.

«No quiero dar pista de dónde se da por la seguridad de los mismos sacerdotes», dijo, tras lamentar que se tenga que llegar a estos acuerdos con los grupos criminales.

Al ser cuestionado sobre el tema, el Presidente arremetió de nuevo contra los líderes religiosos que han criticado su estrategia de seguridad y respondió de manera directa a la Comunidad Jesuita, que alertó sobre la insuficiencia de «los abrazos» para enfrentar a los criminales.

Desde Palacio Nacional, llamó hipócritas a quienes pretenden que el Gobierno federal regrese a la guerra contra el narco y la desaparición de personas a manos del Estado.

«Y esas expresiones de que ya no nos alcanzan los abrazos. ¿Qué quieren entonces los sacerdotes? ¿Que resolvamos los problemas con violencia? ¿Vamos a desaparecer a todos? ¿Vamos a apostar a la guerra?

¿Por qué no actuaron, cuando Calderón, de esa manera? ¿Por qué callaron cuando se ordenaban las masacres, cuando se puso en práctica el ‘mátalos en caliente’?», cuestionó.

«¿Por qué esa hipocresía? Eso no debe permitir a nadie y mucho menos a un religioso, sea pastor de una iglesia evangélica o sea sacerdote. La verdad. Y cuidado con la politiquería. Una cosa es que tengan simpatías con los partidos conservadores y otra cosa es la mentira y la calumnia, y el levantar falsos testimonios».