Ricardo Vargas

El primer temor y la primera angustia al tener que suspender actividades sociales y comerciales es el desempeño de la actividad económica. Por supuesto que no es ningún secreto que al tener que declarar una emergencia sanitaria, la actividad económica caerá súbitamente, al verse afectada por una fuerte disminución en el flujo de personas y en los niveles de consumo que esto genere. Más allá de esto, los niveles de inversión tanto nacional como extranjera también se contraerán en respuesta a un ambiente de incertidumbre y desconfianza que se ha generado por un “paro” en las actividades laborales, comerciales y sociales de la población.

Esto es interesante, porque frente a la pandemia que estamos viviendo hoy del COVID-19, en muchos gobiernos locales y nacionales alrededor del mundo, la principal disyuntiva es si parar o no la economía en busca de un freno a la propagación del virus, o si es posible mantener un ritmo moderado en actividades laborales y comerciales mientras que se combate la propagación del virus. La respuesta no es sencilla, pero el no tomar una decisión es peor. Dijo alguna vez un profesor en mi carrera; “La peor decisión es la que no se toma”.

En el caso de Aguascalientes, esta semana comenzamos a vivir esa etapa de miedo y quizá pánico que se vive desde hace varias semanas en países como China, España e Italia y recientemente en algunas regiones de Estados Unidos. Se confirmó el fin de semana pasado el primer caso de contagio en el estado, y a los pocos días incrementó rápidamente el número de posibles infectados. A nivel  nacional se han confirmado hasta este momento (viernes por la tarde) un total de 203 casos, han fallecido dos personas y hay otros 606 casos sospechosos aún no confirmados. El miedo y la incertidumbre han empezado a intensificarse, no por el número mismo de casos, sino por la rapidez con la que han incrementado y el patrón tan similar que tiene con otros países en donde los contagios empezaron antes. La correlación que existe entre el patrón de contagio de España y México es de 0.9911 tomando como día 1 el 24 de febrero para España y el 11 de marzo para México. De mantenerse este patrón de contagio, en 5 días más podríamos rebasar en nuestro país los 1,000 casos de contagio. Por supuesto que una correlación no implica causalidad, y lo que sucedió en España no necesariamente sucederá en México, pero en la mayoría de los países infectados, la propagación del virus muestra una distribución exponencial.

En el caso de México en particular, el titubeo y el dudar sobre parar o no la actividad económica es más fuerte, dado que registramos no tuvimos crecimiento alguno en 2019, a diferencia de la mayoría de los países emergentes y desarrollados. No se me ocurre otra razón, pues el principal responsable de tomar medidas contra esta pandemia es el Gobierno Federal, pero es también el principal responsable de que la economía nacional se haya detenido en 2019 cuando Estados Unidos registró un crecimiento aceptable. Si el Gobierno Federal decidiera entonces detener todas las actividades sociales, cerrar comercios y hacer que en medida de lo posible las actividades laborales se realicen en casa, definitivamente tendríamos una economía en retroceso.

Entendiendo esto, no queda más que pedir a los gobiernos locales y estatales que tomen las medidas necesarias para frenar lo antes posible la propagación del virus y anteponernos a una crisis sanitaria que luego resulte en una crisis económica aún mayor. Instituciones Financieras y Bancos Comerciales a nivel mundial han corregido su pronóstico de crecimiento económico para nuestro país a niveles promedio cercanos al (-) 4.0% anual. Es decir, se prevé que nuestro país se contraiga un cuatro por ciento en todo el 2020, y podría ser peor en caso de que el manejo de esta pandemia no sea el correcto.

La decisión de aislar por completo a la sociedad, y detener en medida de lo posible la presencia de personas en lugares públicos, comercios, escuelas y negocios es sin duda la medida más dañina para la actividad económica en el corto plazo. Pero es también la medida que frenaría más rápidamente el contagio y la propagación del virus. Esto haría en consecuencia que los costos al erario público para enfrentar la crisis sanitaria serían los menores, y al reducir el tiempo de esta crisis sanitaria se reduciría también el tiempo de paro de la economía. La salida y la recuperación económica podrían llegar antes. El otro escenario es el de atrasar el paro de la economía, mientras el virus se propaga y se hace más difícil resolver la crisis sanitaria. Sin duda no es una decisión sencilla, y requerirá apoyos económicos e incentivos fiscales a pequeñas y medianas empresas; aplazamiento de pago en IVA retenido, aplazamiento para pago de ISR de marzo y abril por ejemplo.

Se requiere apoyo de los tres niveles de gobierno, pero se requiere ya. Entre más rápido se tome la decisión, más rápido se resuelve el problema.

 

Escríbame.

rvargas@publimagen.mx

@1ricardovargas