Desde el inicio de la guerra contra las drogas en México, hace 15 años, el problema del desplazamiento interno de personas en nuestro país es grave y real, además tiene una relación con la violencia y es un asunto del cual se habla muy poco entre los mexicanos, afirmó ayer el investigador del CIDE región Centro, Daniel Zizumbo Colunga.
En el caso de México no existen cifras oficiales, sin embargo organizaciones gubernamentales y no gubernamentales estiman que los refugiados internacionales podrían estar entre 37 y 50 mil y los desplazados internos podrían alcanzar más de 8 millones en nuestro país.
Al participar en el Seminario Especial del Programa de Política de Drogas en América Latina ante el COVID-19, organizado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) región centro, Zizumbo Colunga señaló que del total de personas desplazadas en el mundo durante el año de 2019, 45.7 millones eran desplazados internos.
Agregó que este tipo de desplazamiento no es masivo, es individual o familiar que desproporcionalmente afecta a la mujer. Las mujeres huyen, porque quedarse en casa no es opción. Las condiciones de pandemia podrían complejizar tanto los retos que enfrentan ellas para sobrevivir como las estrategias que toman para lograr moverse a otros lugares.
María del Pilar Fuerte Celis, del Centro Geo, dijo que esta investigación del desplazamiento de mujeres por crimen organizado en México empezó en el pleno pico de la pandemia por el COVID-19, lo que complicó mucho las cosas para que pudieran huir de la violencia, ya que las instituciones estaban cerradas y las organizaciones de la sociedad civil funcionaban desde sus hogares.
“Por esa razón, las personas afectadas estuvieron aisladas a lo largo de este tiempo y que estuvieron luchando por sobrevivir de la violencia relacionada con el narcotráfico. Se obtuvo una muestra que reportó que 35 mujeres dejaron su casa por causas relacionadas con la violencia”, detalló.
Se investigaron momentos desde la salida, el tránsito y el destino de la huida, con retos económicos, sociales y psicológicos de las mujeres afectadas, donde la mayor parte de ellas enfrentan la amenaza de perder su vida valiéndose de los recursos propios, contando con el apoyo de la familia, aunque ellos hayan perdido la vida.
“Sin duda que la pandemia ha complicado a todas esas personas que se desplazan al interior de su país o en el extranjero, a fin de proteger su vida y la de sus seres queridos, aún la cifra negra de familias e individuos desplazados es incierta”, concluyó la investigadora.