Sobrepoblación y condiciones de hacinamiento rigen actualmente el Cereso para Mujeres, señaló su directora, Samantha Durón, al referir que, con una capacidad instalada para albergar a 120 personas, el lugar cuenta con 130 mujeres privadas de su libertad, generando un reto significativo en la gestión de recursos y la implementación de programas de reinserción social.

En rueda de prensa, destacó que la población penitenciaria ha crecido en los últimos años, lo cual ha incrementado el desafío de evitar reincidencias delictivas. Los principales delitos son:

  • Robo calificado
  • Posesión de drogas
  • En menor grado, vinculación con células del crimen organizado

Reconoció que un aspecto crítico en la gestión del centro es el alto índice de reincidencia, calculado en 50% de la población actual, por lo que consideró necesario implementar más campañas de prevención del delito y trabajar en conjunto como sociedad para reducir estos números.

En cuanto a las edades de las internas, dijo que la mayoría se encuentra en el rango de 20 a 45 años, con una presencia mínima de mujeres de la tercera edad. Este perfil demográfico resalta la necesidad de estrategias específicas para diferentes grupos etarios.

Mirando al futuro, la titular del Cereso Femenil informó sobre un proyecto de ampliación del centro penitenciario, que incluye la construcción de un nuevo módulo que aumentará la capacidad con 26 nuevos espacios. Mientras tanto, se capacita al personal por si es necesario recibir a más internas y que sea con mejores condiciones.

Aunque la inversión para estos proyectos no depende exclusivamente del Cereso Femenil, sino de una coordinación con la Secretaría de Obras Públicas del Estado, la directora enfatizó la importancia de un incremento presupuestal para seguir mejorando la infraestructura y los programas de reinserción.