Rolando Herrera
Agencia Reforma

Cd. de México, México.-El número y la procedencia de quienes buscan refugio en México o pretenden transitar por el país para asilarse en Estados Unidos se ha multiplicado en los últimos años y ha requerido de un esfuerzo extraordinario del Gobierno para dar respuesta eficaz a ese fenómeno, reconoció Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación.

Al participar en la conmemoración del Día Mundial de las Personas Refugiadas, el funcionario dijo que a México no solo llegan migrantes de Centroamérica sino que ahora lo hacen de todas las regiones del planeta.

«En lo que va de este gobierno hemos recibido 131 mil solicitudes de refugio en el País, de alrededor de 110 nacionalidades distintas», expuso.

«Lo que da cuenta de cómo se ha modificado de manera significativa este fenómeno, en donde ya no es solamente la expresión regional que tradicionalmente conocíamos de la migración entre Honduras, Guatemala y El Salvador, posteriormente Haití y Cuba, más adelante Venezuela, Colombia, Nicaragua, otros países del continente, sino que ahora tenemos solicitantes de refugio de todos los continentes y de todas las latitudes del mundo».

Una de las últimas oleadas, añadió el titular de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Segob, fue la de los migrantes ucranianos que huían de la invasión Rusa a su país, de los cuales, alrededor de 30 mil ingresaron a México con la intención de llegar a Estados Unidos.

«La inmensa mayoría cruzaron a los Estados Unidos por la Ciudad de Tijuana, pero también un buen número de ellos lo hicieron desde la Ciudad de México, donde encontraron una respuesta solidaria y humanitaria a esta situación y, prácticamente, ya casi no tenemos ninguno de estos ciudadanos, salvo los que tienen algunos problemas administrativos, en nuestro territorio», afirmó.

Magdalena Silva, coordinadora de la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), lamentó que, pese a los esfuerzos de ciertas áreas del Gobierno, aún exista persecución contra los migrantes.

«De repente nos sentimos las enemigas, los enemigos del gobierno, sobre todo cuando levantamos la voz ante violaciones que no podemos pasar por alto, las detenciones masivas, las deportaciones masivas, las condiciones en que se tienen a estos hermanos que son detenidos en las estaciones migratorias, a nuestros niños, niñas, acompañados y no acompañados, desaparecidos en el camino. Quizá no sea el gobierno, el Estado el culpable, pero sí el responsable de atender, de cuidar», expresó.

Giovanni Lepri, representante en México de ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, dijo que a nivel mundial ya suman más de 100 millones de personas desplazadas por la violencia, el doble de lo que existía hace 10 años.

En el caso de México, consideró, el país tiene un gran reto, pues debe enfrentar la migración externa, la interna y la presión de las políticas migratorias establecidas en Estados Unidos.

«México está viviendo, a mí me gusta decir, tres presiones simultáneas, una presión de sur a norte, más de 100 nacionalidades, los números de lo que habló Andrés (Ramírez, titular de Comar); hay una presión de norte a sur, las políticas que se han implementado en los últimos años en la gestión fronteriza y en términos al asilo en Estados Unidos, han creado una presión también de norte a sur y una presión interna de desplazamiento interno que ha sido reconocido como un tema muy grave, muy importante en México y en el cual se está avanzando en la respuesta», explicó.

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