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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La inacción del Ejército ante la disputa por el control territorial en Michoacán y las extorsiones a productores ha aumentado la presencia de civiles armados en la entidad, quienes afirman que buscan proteger sus tierras del narco.
A la par que la violencia –generada por la pelea del crimen organizado en diversas regiones del estado– el número de grupos de autodefensas han aumentado en los últimos meses en Michoacán.
Tal es el caso de la zona aguacatera del estado, donde grupos como el autodenominado «Pueblos Unidos» de Michoacán se han extendido a los municipios de Ario de Rosales, Pátzcuaro, Nuevo Urecho, Salvador Escalante, Taretan, Múgica, Uruapan y Ziracuaretiro.
Los hombres armados buscan evitar, según han declarado, que el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) extorsione a los productores del llamado «oro verde».
Sin embargo, sea a un grupo u otro, los productores de aguacate, de limón y quienes comercializan con cabezas de ganado, deben pagar por la protección para que su mercancía salga del estado y llegue a los centros de distribución.
En Aguililla, por ejemplo, productores de limón han declarado que pagan hasta 150 dólares por cada camioneta cargada con el producto, cuota que fue impuesta por Los Viagras, una organización local que surgió como autodefensa en 2014, alentada por el Gobierno federal que en aquel entonces promovió el surgimiento de supuestas policías comunitarias para enfrentar al cártel de la Familia Michoacana.
Durante la Administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador la violencia se recrudeció en Michoacán debido a que la estrategia de «abrazos no balazos» dejó un vacío de autoridad, pues ni el Ejército ni la Guardia Nacional actúan, por lo que los pueblos quedaron a merced de los grupos criminales.
De acuerdo con el estudio «Crimen Organizado y Violencia en México. Reporte Especial 2021», elaborado por investigadores de la Universidad de San Diego y que fue dado a conocer a fines del mes pasado, los grupos delictivos aprovechan la ausencia del Estado para cobrar «impuestos», dar protección y hasta proporcionar asistencia social.
Durante meses, el CJNG, Los Viagras, grupos de autodefensas y la denominada Nueva Familia Michoacana tomaron el control de la carretera Aguililla-Apatzingán, rascando zanjas y puntos de control, afectado la comunicación entre esas comunidades.
Pese a que López Obrador presume en sus viajes por el país que ha recorrido todos los municipios en más de una ocasión, durante el tiempo que se ha desempeñado como Presidente no ha visitado ni Aguililla ni Apatzingán.
Fue hasta el pasado 9 de octubre, luego de que dejó la gubernatura el perredista Silvano Aureoles, que el Gobierno federal anunció un reforzamiento de la presencia militar y el Secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, aseguró que había un repliegue del CJNG.
Sin embargo, pobladores de Tierra Caliente han señalado que pese a la lucha que se libra en la región, donde se han quedado incomunicados, el Ejército hace poco o nada, pues de acuerdo con Sandoval, la misión de los soldados sólo es evitar que CJNG penetre territorios de Michoacán.

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