La actual crisis sanitaria en la cual nos encontramos, ha puesto a prueba a todas las naciones del orbe, en particular a los países emergentes. Aunado a los temas de salud, la cuestión económica ha tomado, por obvias razones, un papel preponderante en la forma de combatir la complejidad que se vive.
Para el tema en particular de México y América Latina, la cuestión se agravará profundamente y dependerá de la sagacidad de cada país, para poder abatirla con mayor velocidad. Indaguemos un poco del impacto y la respuesta que han dado los integrantes de América Latina.
De manera general, la afectación para la región está centrada en la caída de los precios de materias primas, remesas y turismo, así como la fuga de capitales. En estos tres factores, descansa la principal arma en contra de la estancada, desde tiempo antes, economía latinoamericana.
Si nos fuéramos a cada país, pudiéramos dividir en tres escenarios a la región. Como los mejor posicionados ubicaríamos a Colombia, Chile y Perú. De entrada, si promediamos entre los tres países su relación de deuda con el PIB, estas se posicionan en alrededor de 35%, muy por debajo del promedio de todo LATAM: 62% según datos del BID. Esto les genera un mayor margen de maniobra para abatir la crisis. Los tres países, ya hicieron efectiva la renovación de sus líneas de crédito con el Fondo Monetario Internacional, en busca de mitigar los impactos en sus economías. Casualmente, estos países destinarán gran cantidad de recursos para abatir el COVID; por ejemplo, Perú, destinará el 12% del PIB.
En el escenario central, pudiéramos ubicar a la mayoría de los países centroamericanos.
Muchos de estos países, han destinado, dentro de sus capacidades, la mayor cantidad de recursos para abatir los estragos ocasionados por el virus.
De los países más afectados, serán Argentina, Brasil y Venezuela. Este último, si bien es cierto que el derrumbe de la economía ya venía arrastrando varios años atrás, la caída de los precios del petróleo por la baja demanda del mismo, lo pondrán en una fuerte encrucijada. No olvidemos que el 90 por ciento de las exportaciones del país, están relacionadas con el tema del petróleo.
En el caso del gigante brasileño, observamos como su mandatario minimiza los impactos de la propagación del virus, a pesar de ser el país que más muertes registra en toda la región. Vemos como el apoyo económico corre a cuenta gotas, contrario a la aprobación del populista Bolsonaro; el cual ha visto su caer su popularidad ante COVID, a la vez que lucha por establecer su autoritarismo. ¿AMLO en Brasil?
Por último, la bella Argentina. La región Kircheniana, si me permite la expresión, prevé una caída de alrededor del 7 por ciento de su economía para el presente año, la cual se suma al estancamiento que se vive desde el 2018. Esta pandemia, resultaría ser el acabose de la nación que tiene que realizar una oferta para reestructurar unos 65 mil millones de dólares de deuda, para evitar caer en default. Algo parecido a lo que vivieron hace tan solo veinte años.
A pesar que no tenemos la capacidad fiscal con la que se cuenta en Europa, se debe buscar evitar la inundación del sector salud y garantizar que cuente con los recursos adecuados; proporcionar apoyo a los sectores que han perdido sus ingresos debido a las medidas de confinamiento; así como apoyar a las empresas, con la finalidad de mitigar lo más posible el aumento del desempleo y los cierres de las mismas.

OVERTIME

Desde hace unos cuantos días, las contradicciones y los datos confusos, referente al tema de la pandemia, han sido una constante en el gobierno de nuestro país. El subsecretario de Prevención y Promoción de la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell, ha generado una gran confusión por las estimaciones basadas en el modelo centinela. No cabe duda, a la par de la sorpresa, como el gobierno federal manipula la información para los fines que, a su parecer, mejor convengan. Vemos y vivimos, el renacer de gobiernos de la década de los sesenta y setentas en nuestro país. Vamos en sentido opuesto.

@GmrMunoz