A sus 57 años de edad, Simón Méndez Esparza sale como todos los días a recorrer las principales calles del Centro de la Ciudad, desplazando su carrito paletero con el que ha caminado varios kilómetros durante los últimos seis años. Empleado de la obra durante gran parte de su vida, hasta antes de sufrir un accidente laboral que le dejó secuelas en su espalda, y siendo sostén de su familia, fue como se atrevió a pedir trabajo en la paletería “La Tropical”, donde le dieron oportunidad de tener un ingreso diario.

Con camisa blanca, pantalón de vestir negro y botas del mismo color, es como atiende a las personas al considerar que una mejor imagen siempre da confianza a los clientes de comprarle una paleta.

Ansioso de que comenzara la temporada de calor que se veía provechosa, lamentablemente a consecuencia de la contingencia ocasionada por el coronavirus ha visto reducidas sus ventas drásticamente y con ello de manera automática sus ingresos.

Lo anterior significa tener que trabajar un par de horas más, con la intención de que durante ese lapso pueda vender mayor cantidad de producto. Detalló que trabaja por una comisión del 50% para él y la otra mitad para el patrón, con lo que recibe de paga por día tiene que hacerle frente a gastos de comida, servicios de luz y agua, principalmente.

“Si no trabajo no gano, así de simple. Por eso me la paso caminando en la Plaza, en San Diego y así en todo el Centro”, platicó.

Hasta antes del comienzo de la cuarentena, don Simón vendía en días buenos y en temporada de calor hasta 100 paletas. Hoy la realidad es distinta, pues hasta minutos antes de las tres de la tarde, apenas llevaba 100 pesos producto de las ventas del día, cuando regularmente a esas horas llevaba más del doble. “Yo comienzo a trabajar desde las once de la mañana y hasta las cuatro de la tarde, a veces un poco más, dependiendo las ventas”, indicó.

Finalmente, Simón pidió a las personas comprar helados en los tradicionales carritos paleteros, pues así como él trabajan más personas en busca de un ingreso.