En la edición de ayer de El Heraldo, el Colegio de Arquitectos del estado manifestaba su preocupación por las implicaciones sociales y urbanísticas del desarrollo de cotos amurallados. Hoy, revisamos nuevamente este fenómeno desde la trinchera de quienes autorizan a la construcción de este tipo de unidades habitacionales.

NO ES LO MEJOR. La secretaria de Gestión Urbanística y Ordenamiento Territorial, Carolina López López, manifestó que, urbanísticamente, este tipo de construcciones para vivienda no son las ideales, pues “la teoría dice que no debería ser lo ideal para el tejido social”. Sin embargo, es lo que la gente demanda; si bien para los desarrolladores este tipo de proyectos implica trámites más costosos, la inversión se recupera dada la alta demanda. “Se les venden como pan caliente”, aseveró.
PARA TODOS LOS BOLSILLOS. Además, se debe hacer notar que los llamados “cotos” no sólo son de tipo o medio residenciales, ya que se tramitan posibles autorizaciones para distintos estratos del mercado de la vivienda.
López López comentó que, desde hace unos ocho años, aproximadamente, el Código de Ordenamiento Territorial, Desarrollo Urbano y Vivienda (COTEDUVI) tiene incluido el tema de los condominios o fraccionamientos cerrados o amurallados, pues la demanda de este tipo de vivienda orilló a que fueran incluidos para su regulación.
LINEAMIENTOS. El tema es que no ayudan en mucho en cuanto al tema del tejido social, no obstante, “a lo que estamos facultados en Seguot, sólo es a determinar los lineamientos para sus autorizaciones, realmente nosotros ni promovemos los condominios cerrados ni los fraccionamientos, sólo vemos los lineamientos que están en el marco legal”, insistió López López.

SON DISTINTOS. La variación entre un condominio cerrado y un fraccionamiento común es que el primero debe tener áreas exclusivas y de uso común indivisos. A partir de allí es que se hacen cobros de mantenimiento que son gestionados en el mismo condominio. Esto no ocurre en un asentamiento tradicional, donde se obliga a contar con espacios de uso común e inclusive con escuelas o parques generales.

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