¿A qué se dedica usted?, es la pregunta obligada en una reunión de primera vez, donde los tertulianos tratan de establecer conversación y a partir de ahí tener una punto de partida. De las respuestas que más trabajo dan es la de “soy político”, porque de inmediato le llueven comentarios a favor y en contra, por ello prefiere decir que es vendedor de esperanzas, que ofrece confianza y garantía de un mañana mejor.

El político profesional sabe que no es santo de la devoción de la mayoría de los ciudadanos, pero se las ingenia para estar siempre en el lugar correcto a la hora en que se reparten los cargos. Es un individuo que buscar estar en primer nivel, pero no considera un desdoro si en algún momento lo dejan en segundo lugar ya que es cuestión de paciencia para volver a trepar.

En donde se siente más en su elemento es dentro de una directiva de un partido político, ya que son pocas las exigencias y hay buena paga y sobre todo es segura, además de que al ocupar un cargo tiene amplias posibilidades de quedarse con una diputación o una regiduría, que en términos claros es una especie de beca por tres años sin más responsabilidad que asistir a las sesiones de comisiones o la plenaria y aprobar lo que se le ordene.

A lo anterior se debe las guerras intestinas que se registra en cada partido por su control, lo que motiva que se pierden parentescos, compadrazgos y amistades. Nadie para en mientes por tal de apropiarse de un lugar, así tenga que atacar a un cercano, ya que está de por medio una jugosa rebanada del pastel que cada mes entrega el Instituto Estatal Electoral.

En ese sentido hay quienes dobletean el ingreso, es el caso del presidente del comité estatal del PAN que al mismo tiempo es diputado local, por lo que se defiende de los zarpazos que le lanzan sus correligionarios, quienes le exigen que se defina por uno u otro cargo y mientras lo piensa siguen corriendo los meses.

Otro, como el Pacha López Ramírez, hace buen rato descubrió cómo hacerle para ser diputado varias veces y tener bajo control al partido verde, por lo que puede decirse que él está más allá del bien y del mal.

¿Qué pasaría si se cancelara los recursos que reciben los partidos del Instituto Electoral?, es la gran interrogante, y la contestación sería que lo más seguro es que habría una desbandada de los actuales directivos y que sería difícil encontrar alguien que quisiera asumir un puesto, máxime que tendría que hacerlo sin salario y con la obligación de andar tras los militantes para que aporten una cuota, lo que en las actuales condiciones casi nadie hace, ni siquiera en Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, en donde por estatutos están obligados a hacerlo.

Lo contrario ocurre actualmente, por ello la rebatiña que se vive en Morena, toda vez que recibir más de un millón de pesos mensuales es para atraer al más beatífico. Se comenta que todos quieren sacrificarse por sus correligionarios, pero es una tajada demasiado suculenta y si a ello se le agrega que – actualmente – está en vías de definirse las precandidaturas a diputados federales y locales y a regidores, se entiende las razones que existen para que todos quieran hacerse de la poltrona.

POR CIERTO…

Ya metidos en estos parajes es sintomática la actitud que asumen los que salen por la puerta de atrás de los partidos, que después que mamaron de las prebendas se van echando pestes, sin tener un gramo de vergüenza al no aceptar que parte de lo que son se lo deben a la casa que abandonan.

Es una actitud que se vive cada vez que se acercan unas elecciones constitucionales, al considerar que es el momento de hacerle a la encueratriz. Se exhiben por si hay alguien que quiera comprarlos, para ello ofrecen como plus su experiencia y dispuestos a todo por tal de que recibir cobijo.

Esta situación se ha vuelto normal, no obstante, pese que algunos que  no aceptan ese tipo de actitudes, en la práctica es una cuestión que beneficia al organismo que se deshace de esos estorbos, dejando espacios para los que realmente sientan y vivan los colores.

Está claro que nadie en este mundo es indispensable y quienes suponen que al irse dejan un hueco muy grande se les olvida que las instituciones son más fuertes, por lo que con ellos, sin ellos y a pesar de ellos seguirán adelante. En 1987 un grupo de notables creó a nivel nacional la Corriente Democrática  en el PRI y como no lograron sus fines renunciaron a su militancia y formaron el Frente Patriótico Nacional (FPN), con la idea de que eran indispensables y al marcharse se acabarían el tricolor, pero han pasado décadas y sigue presente, mientras que ellos continúan enzarzados en disputas por el control de lo que derivó el FPN.

Hay quienes en la actualidad se placean en Aguascalientes y propalan que varios partidos disputan sus caricias, cuando la realidad es que ansían que alguien les eche una cuerda y así poder figurar el año próximo en las boletas, con la ilusión que con un poco de suerte vuelvan al Congreso o por lo menos a una regiduría, lo que es posible pero no por ello podrán borrar su pasado ni el porqué defeccionaron. Es una mancha que llevarán por siempre, aunque por ahora no le den importancia.

Cuando se da este tipo de cuestiones, los  desertores sirven a veces para llenar las exigencias de las autoridades electorales, como es el hecho de que los partidos tengan cubiertas todas las postulaciones, porque esto les significa que tengan acceso a las diputaciones y regidurías plurinominales y recibir completa la mesada en el siguiente año, por lo que de una u otra manera podrán engancharse y alardear que escogieron la mejor opción.

Falta poco para saber en qué madriguera quedaron y bajo qué condiciones, pero a final de cuentas eso poco les importa a ellos ya que lo único válido es figurar y lo que venga después es ganancia, o al menos esto es lo que esperan, aunque unos cuantos de esa ralea han logrado sobrevivir dos procesos electorales. Lo que podría salvarlos es lo que abrevaron en la casa paterna y después lo que consoliden en el nuevo paradero.

ALGO ES ALGO

Después de varias semanas en penumbras, finalmente se hizo la luz en la calle peatonal José María Chávez y en el Jardín de los Palacios, sólo que fue una luminaria en cada lugar, por lo que es como encender un cerillo en un subterráneo, de ahí que se espera que para finales de año o principios de 2021 se complemente todo el circuito. Debe entenderse que es una tarea sumamente ardua para la Dirección de Alumbrado Público atender un lugar tan distante de palacio municipal, sin embargo podría solicitar el apoyo del helicóptero para el traslado de personal y equipo que permita atender esta zona de la ciudad.

MOLEROS

A raíz del encabezado que utilizó este Diario para describir el desagrado que le produce al entrenador de la selección de futbol de los Países Bajos jugar contra México, al citar que son partidos “moleros”, varios lectores preguntaron a qué se refiere ese calificativo y la respuesta es que son juegos de trámite, que carecen de relieve ya que la escuadra mexicana no figura entre las mejores del mundo y en Europa no tiene un buen cartel. Hablar de “moleros” es un término que se acuñó hace varias décadas en las competencias atléticas de fondo y medio fondo, cuando los organizadores buscaban agradar a los corredores ofreciéndoles una comida, que por lo general tenían como platillo principal el mole, de ahí que los competidores se referían así a un evento que carecía de importancia, pero los convocantes buscaban que acudieran de varias partes ya que esto le daba cierto  prestigio. En estas condiciones, si por el director técnico de la oncena anfitriona fuera no se jugaría, pero debe hacerlo porque es un ingreso que tiene su federación., tal como sucede con México cuando juega en Estados Unidos contra oncenas sin importancia y está obligado a cumplir porque tiene un contrato firmado, que pese a ser “molero” debe asistir, aunque varios de sus mejores elementos pretextan cualquier motivo para no estar presentes.