Han trascurrido más de seis meses del año 2020, lo que nos posiciona justo en el ecuador del mismo. Sin lugar a dudas, nadie podía imaginar cómo acabaríamos la primera mitad del año. Si bien es cierto, que comenzábamos con un panorama económico adverso, no se dimensionaba el lugar en donde nos encontramos parados actualmente. La propagación mundial del virus COVID-19, ha ocasionado cambios tan profundos en nuestro día a día, que tendremos que aprender a vivir con ellos.

De igual forma, la economía tendrá que aprender a caminar sobre esta nueva normalidad. Hagamos un corte de caja a la mitad del año y vemos cómo se encuentran las principales variables macroeconómicas.

Comencemos con la inflación. En junio, según información del INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor reportó un alza de 0.55% respecto a mayo y con ello logra cerrar con una inflación anual de 3.3%, la mas alta desde julio del 2019. Si tenemos como base el cierre del 2018 (5%), hemos visto cómo el alza generalizada de los precios ha tenido una cierta tendencia bajista, hasta tocar su piso en abril de este año (2.1%); a partir de ese momento, registra tres meses con aumentos. La principal razón de este incremento descansa en el encarecimiento del precio de la gasolina y el gas LP.

A pesar de esto, se cuenta con cierto espacio para que se puedan operar medidas de política monetaria que nos ayuden a mitigar la desaceleración económica en la que nos encontramos. Atrás quedaron aquellas crisis en las que los niveles inflacionarios alcanzaban hasta las tres cifras (Echeverría 1980); lo que permite al Banco de México continuar con la cautelosa disminución de la tasa de referencia para incentivar el consumo en el país. Tenemos una inflación controlada.

Desgraciadamente, no todos los indicadores se encuentran en el mismo canal. El que peores condiciones presenta, es la generación de empleo. Según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, se tenía como meta la generación de cien mil empleos formales por mes, para lograr hacer frente a las necesidades presentadas por la Población Económicamente Activa. A comienzo del año, tuvimos un trimestre sin cumplir con la meta establecida, pero, al menos, no perdiendo empleos; después de eso, todo colapsó. Al mes de junio, hemos perdido un poco mas de 1.9 millones de empleos formales. La cifra es aterradora. Si bien es cierto que la pandemia impulsó a grandes proporciones esta cantidad, la realidad es que ya veníamos en picada.

Las controversiales decisiones del gobierno federal, han ocasionado que los ojos de los capitalistas sean más escépticos en cuanto a invertir en el país se refiere. Si no logramos revertir esta idea, vamos a tardar años para poder recuperar la pérdida que ya estamos cargando. Estamos en un verdadero punto de inflexión.

De acuerdo a la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, el valor de la construcción se encuentra inmerso en una de las crisis mas grandes de toda su historia reciente. Se estima que, para el mes de mayo, se tuvo una caída de casi un 32 por ciento; aunado, al igual que la generación de empleo, a que ya se tenía un lastre importante en el sector. Es indispensable que las dos líneas de inversión, pública y privada, se logren alentar para que los recursos se traduzcan en inversiones en infraestructura y esto detone el crecimiento económico.

Este último, va encaminado a uno de sus peores años en décadas. Al igual que las demás variables, llegamos a la pandemia heridos casi de muerte. Desde aquel tercer trimestre del 2018, donde celebramos el maldito dos por ciento conseguido (2.8%), la economía nacional viene en picada a pasos agigantados. Lo vivido en el trimestre que recién concluyó, fueron solo los clavos de ataúd. Al igual que los demás indicadores, poca certidumbre por parte de las decisiones tomadas por el gobierno federal, nos empujaron hasta donde estamos.

Cómo olvidar aquella celebración del titular del Ejecutivo, al no consumar un crecimiento negativo en el tercer trimestre; echando en cara las expectativas de sus adversarios. Consideró que aquel suceso, nos muestra la línea económica que esperan cumplir nuestros gobernantes. Muy lejos quedó aquel cuatro por ciento anual prometido.

 

OVERTIME

Durante estos seis meses, pasamos por una gran cantidad de acontecimientos, que han hecho de este año inigualable, y esperando en Dios, irrepetible. Pasando del trágico accidente de un deportista hasta una pandemia mundial no vista en casi un siglo; que llegó a ocasionar por primera vez, para algunos países, en la historia, precios de petróleo negativos. Esperemos los últimos seis meses del año, sean lo contrario a los primeros.

 @GmrMunoz