En tan sólo un santiamén, al menos para el titular de este espacio, nos encontramos ya a la mitad del año en curso. Durante estos primeros seis meses del año en curso, hemos sido testigos de cómo la pandemia comienza, en algunos lugares más que en otros, a ser derrotada. Los avances en el tema de vacunación son una realidad en todos los países del mundo, siendo algunos, los pioneros y ejemplos, mientras que en otros, como el caso de México, aún falta mucho camino por recorrer.

Muy de la mano con lo antes expuesto, está el tema relacionado con la economía. Conforme los niveles de inoculación avanzan, la nueva normalidad se asienta en el actuar del día a día y esto, de manera directa, impulsa la economía mundial.

Durante esta edición, así como la siguiente, trataremos de hacer un corte de caja de manera general, mundial, para pasar al plano particular, México, sobre el desempeño post pandemia de las distintas variables económicas. Indaguemos.

En términos generales y con números del Banco Mundial, se espera que para este año, se tenga un crecimiento económico de 5.6%, lo que representaría la mayor recuperación de una recesión en más de 80 años. Este aumento tiene principalmente dos fundamentos. El primero de ellos, y como era de esperarse, es el estímulo fiscal implementado por el presidente Joe Biden.

Esta ayuda por 1.9 billones de dólares, fue una medida diseñada para brindar alivio a los estadounidenses e impulsar la economía. Entre otras acciones, el paquete proporciona 400 mil millones de dólares para pagos directos de mil 400 dólares a la mayoría de los estadounidenses, 350 mil millones de dólares en ayuda a los gobiernos estatales y locales, así como una expansión del crédito fiscal para niños y un mayor financiamiento para la distribución de la vacuna COVID-19.

En segundo lugar, se presentó una expansión más rápida de la esperada por parte del gigante asiático de China. Tan sólo en el primer trimestre, su PIB creció más de 18% respecto al mismo periodo del año anterior. Se trata del mayor impulso en un trimestre desde que comenzaron los registros en 1992 y, aunque la voluminosa cifra se debe a la comparación con el periodo en el que el coronavirus se abatió con más fuerza al país, supone una indicación de la fuerza de la recuperación después de que este país haya superado la pandemia. Esta alza, está inducida por un acrecentamiento de la producción industrial y del consumo interno, sinónimo de que sea ha vuelto a la normalidad.

Este aumento en la producción mundial, así como una mayor actividad comercial, ha traído consigo un fuerte dolor para los bancos centrales en todo el mundo; esto, derivado de las crecientes presiones inflacionarias.

Tan es así, que se muestran niveles sin verse en mucho tiempo para países europeos como Alemania (2.3%), Francia (1.5%) o España (2.6%). Para los países de América del Norte, también se revelan escenarios preocupantes, Estados Unidos (5%), Canadá (3.6%), México (5.9%); pero sin caer en condiciones fuera de control de países como Argentina (48%) o Venezuela (2,720%).

Estos niveles nos hacen recordar los años 70, cuando muchos de los países desarrollados tuvieron presiones inflacionarias considerablesy se vieron en la necesidad de realizar un esfuerzo concertado para lograr frenar el aumento de los precios a los niveles inferiores al 10% anual.

Dependerá de cada banco central, la gestión de su política monetaria, en vías de poder mitigar el impacto del denominado “impuesto de los pobres”. Ya hemos observado cómo la mayoría de ellos, comienzan a elevar su tasa de referencia para desacelerar la pujante economía.

Vemos, en términos generales, una recuperación mundial después del trágico 2020, habrá que estar atentos a las fluctuaciones de las diversas variables económicas en el mundo, que tengan una repercusión, directa o indirectamente, en nuestro país.

 

OVERTIME

Como si no hubieran dado suficientes, continúan las adecuaciones, sin sentido, para el sector energético. La idea de devolver el monopolio a Petróleos Mexicanos, es una realidad, sin importar qué tanto se afecta a la Iniciativa Privada y de la mano a la inversión en nuestro país. En esta ocasión, el SAT publicó modificaciones a las reglas de comercio para prohibir a privados obtener o renovar permisos para importar combustibles desde lugares distintos a los autorizados. Se prevé un impacto de hasta 4 mil millones de dólares, que tendrá como primeros afectados a la competencia y al consumidor final. ¡Vaya aberración!

 

 @GmrMunoz

A MI FIEL LECTOR