Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

“Es increíble que el segundo país por número de muertes de COVID-19 sea el anfitrión de un evento continental” … (bbc.com).

Comentario:

La declaración no pertenece a un aficionado a otro deporte, sino es del médico Miguel Nicolelis, profesor de Neurociencia de la Universidad de Duke, en Estados Unidos. Está relacionado con Brasil porque coordinó durante meses al comité científico de lucha contra el virus del consorcio de gobiernos del Nordeste de Brasil. O sea, su opinión vale. Y toma una postura clara: “Tenemos que boicotear la Copa América. La población tiene que presionar al Tribunal Supremos Federal y al Congreso para evitar esta competencia. Y mire, yo siempre dejaba lo que estaba haciendo, en cualquier lugar del mundo, para ver la selección. Se acabó. Yo no voy a ver nada”.

Pero su opinión no es compartida por Jair Bolsonaro y, presumiblemente, por miles de aficionados brasileños que, pandemia o no pandemia, desean ver a su selección levantar la Copa América. Da cierta ventaja el jugar en casa y, para muchos, eso es más importante que los potenciales contagios de coronavirus que puedan traer o llevar jugadores de diez países distintos.

El torneo estaba inicialmente destinado a jugarse en Colombia y Argentina. El primer inconveniente surgió por los problemas de Colombia con las manifestaciones derivadas de una política de aumento de impuestos. La gente se opuso, salió a las calles y el gobierno echó para atrás la iniciativa. Como en muchos otros sitios, las manifestaciones siguieron simplemente en oposición al gobierno, quien se vio precisado a reprimirlas. La violación a los derechos humanos quedó patente y la Conmebol, el órgano detrás de la Copa América, decidió retirar la sede a Colombia. Argentina quedó sola.

En Argentina la pandemia llevó a las autoridades a declarar que no podían, en buena conciencia, organizar los partidos de futbol necesarios por los riesgos inherentes y Conmebol le retiró la sede. Brasil, que por cierto es el campeón vigente, saltó a la oportunidad. Bolsonaro, con su política de primero la economía y después la pandemia, se reunió con sus ministros y decidieron que Brasil podría entrar al relevo.

¿Que Brasil cuenta con más de 300,000 muertos por COVID-19? ¡Secundario! Tal vez los estadios no se llenen, pero será imposible evitar incontables reuniones en casas, bares y restaurantes. ¡También secundario! ¿Levantar la Copa América y llevar entretenimiento a las masas? ¡Prioritario! ¡Sin precio!

No sé si los aficionados de Cruz Azul opinen diferente, pero un campeonato, por muy codiciado que sea, incluidos los Juegos Olímpicos, no valen la pena el riesgo y los, sin duda, muchos muertos potenciales por COVID-19 que se puedan generar. Votemos porque la Copa América sea de ajedrez y a la distancia.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com.