La senadora Martha Márquez aseveró que es tiempo de ser congruentes, un legislador no puede ser un simulador, se deben reconocer los errores y es tiempo de que los políticos de Acción Nacional atiendan muchos temas pendientes, pues el PAN nació para formar ciudadanía, para que el ciudadano despertara, decidiera y razonara su voto; pese a ello, todavía no se sabe qué hace un diputado local y uno federal.

“La unidad del PAN estará en la medida en que salgamos a darle la cara a la gente en las calles, ver qué pasa, por qué es mi responsabilidad los temas del agua, los servicios públicos y la seguridad pública desde sus ámbitos de competencia del Estado y los Municipios”.

Agregó que este llamado puede lastimar algunos egos, pero habrá que entenderse que la unidad implica hacerlos a un lado. La misma gente nos dice “pónganse de acuerdo” en rumbo a la candidatura a gobernador, no más populismo ni verle la cara, hay que dar dignidad al ciudadano a través de trabajo y educación, y no darle una despensa o un calentador solar.

Como senadora, expresó que en tres líneas ha enfocado su trabajo; en el Legislativo, ha sido una de las más productivas; en las calles, porque la ciudadanía requiere vernos ahí, necesita de los servidores públicos, porque ahí se viven situaciones muy complejas y se ha llevado un programa de prevención a las adicciones. La tercera es la defensa del sistema de salud, para que no sigan destruyéndolo.

Ser legislador es complicado y difícil, y lo sé desde que fui diputada local, porque el trabajo en comisiones implica la coordinación de varios legisladores, pues ellos representan una pluralidad de ciudadanos que quieren mayores recursos para salud, educación, deporte, apoyo a la familia y en un sinfín de temas; es decir, este poder es complejo y más a nivel nacional.

Agregó que una iniciativa no se aprueba fácilmente y, pese a ello, mis iniciativas han ido avanzando y se han aprobado algunas como la de violencia política, así como otras relacionadas con la salud mental, para aumentar el periodo de lactancia y dar oportunidad a las madres y a los padres trabajadores que, en situaciones de emergencia, puedan llevar a sus hijos al trabajo.

“Cuando llevé a mi bebé al Senado de la República, alguna gente se indignó y eso lo respeto, fue algo polémico. Ciertamente, no todos pueden llevar a sus hijos al trabajo, pero también se comprendió la importancia de visibilizar la maternidad y que hay un ser humano en los niños y en los adultos”, apuntó.