Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La Jornada de Oración por la Paz convocada por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) busca promover alternativas para que el País recupere la tranquilidad y la esperanza reconstruyendo el tejido social, explicó Juana Ángeles Zárate, presidenta de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México.
Promotora de la jornada de oración junto con otros miembros de la Conferencia, la religiosa explicó que desde la Iglesia católica existe un auténtico llamado a la paz ante en el ambiente de violencia que vive México.
«Nos conmovió muchísimo el asesinato de los dos sacerdotes jesuitas en Chihuahua, tanto a los obispos, a la Conferencia Episcopal, representada por su secretario ejecutivo, que se representa a su vez al presidente de la Conferencia, Monseñor Cabrera. Ante esto varios institutos de vida consagrada a los cuales yo represento elaboramos algunos comunicados de solidaridad.
«Después, también nos comunicamos personalmente con la Compañía de Jesús, manifestando nuestro apoyo y si podíamos ayudar de alguna forma, y fue así como nació de las tres instancias la Jornada de Oración por la Paz. Nació como un impulso que sentimos todos en el corazón para hacer algo a favor de la pacificación del País», planteó la religiosa.
Consideró que para lograr el cambio deseado se tiene que tomar en cuenta a los criminales, pero pensando en un enfoque de reinserción integral a la sociedad.
«Si diferentes actores sociales se reúnen, nos reunimos, compartimos experiencias exitosas donde se ha logrado pacificar o disminuir la violencia, también estudiamos el fenómeno con mayor conciencia, creo que podríamos encontrar las estrategias adecuadas.
«Lo que sí nos queda claro, es que necesitamos, si queremos reconstruir el tejido social del País, necesitamos de alguna manera descubrir o estudiar cómo estas personas que se han involucrado en el crimen organizado, pudieran tener una oportunidad de reinserción en la sociedad, pero esto sí con justicia y con la restauración de los daños en la medida de lo posible», añadió.
El sector público, especialistas de diferentes disciplinas, religiosos, economistas, políticos académicos, y todos aquellos ciudadanos deberían ser escuchados para buscar soluciones en conjunto, sostuvo.
«El objetivo de esta primera jornada es la toma de conciencia y suscitar la esperanza de que hay caminos viables para que el País se recupere de esta situación de violencia que estamos viviendo, se restaure. Creo que algo que nos puede ocurrir es la desesperanza o el abandono de toda estrategia y pues dejar que esto avance todavía más de lo que ya ha avanzado.
«No podemos caer en la indiferencia, en el desánimo, en el pensar que otros van a solucionar la situación. Creo que el objetivo es tomar conciencia de eso y abrir un camino de esperanza que se va a construir en este diálogo. Tendremos que tener propuestas más a largo plazo. Yo pienso que este es el inicio de un proceso que juntos podemos construir», señaló.