Leticia Acuña Medina

El Fideicomiso de Inversión y Administración para el Desarrollo Económico del Estado (FIADE), que se encuentra en agonía, se ha convertido en la Caja de Pandora que la Sedec no quiere abrir, para evitar que salgan a la luz sus entrañas.

La dependencia estatal oculta celosamente la lista de beneficiados y la cartera vencida, bajo el argumento de que se trata de información confidencial, cuando el ITEA le ha ordenado transparencia; no se puede hablar de secrecía, porque los créditos que otorga el Fideicomiso son con recursos públicos.

Actualmente la cartera del Fideicomiso representa un monto de capital de 27 millones de pesos distribuido en 8 apoyos otorgados a 5 deudores entre los años 2006 y 2013, cuyos nombres son “secreto de estado”.

Hoy se publicaría la convocatoria para la venta de 33 predios en poder del FIADE, y a pesar de que hace dos semanas el titular de la Sedec, Manuel Alejandro González Martínez, así lo informó, resulta que siempre no, que el Comité para la aprobación de los valores y la mecánica de adjudicación resolvió posponer una semana más la citada publicación en el Periódico Oficial del Estado.

El valor estimado de los 33 predios es de alrededor de mil millones de pesos, que una vez que se recuperen, si es que llega a suceder, el dinero se canalizará al Fondo de Estabilización y luego al Sistema Financiero de Aguascalientes (Sifia).

La Sedec no sólo se niega a dar los nombres de los morosos que en su momento adquirieron los 33 predios de referencia, también oculta el listado de créditos incobrables.

UN POCO DE HISTORIA.

Este Fideicomiso se constituyó el 28 de febrero del 2006; administraría e invertiría la recaudación del Impuesto Sobre la Nómina (ISN); el dinero debía invertirse en “obras de infraestructura estratégica para el desarrollo económico del estado”, pero más adelante se acordó que las inversiones también debían ser en beneficio del sector productivo, ya que es el que aporta el ISN.

Con los años la esencia del Fideicomiso descarriló, baste mencionar el financiamiento millonario que se dio al Necaxa, y para la producción de la película Abel, dirigida por el actor Diego Luna en octubre del 2010.

Y como el FIADE no dio los frutos esperados, en diciembre del 2013 los diputados de entonces resolvieron reducir dramáticamente su presupuesto, al pasar de 133.8 millones en el 2013, a tan sólo 28.5 millones en el 2014; cada año la partida fue disminuyendo, con la consigna de que el Fideicomiso debía recuperar los créditos vencidos, pero lejos de sanearse la cartera vencida, muchos créditos cayeron en la condición de incobrables.

En la medida en que concluya la venta de los bienes inmuebles del FIADE, éste habrá de extinguirse y todas sus funciones las asumirá el SIFIA.