Luis Muñoz Fernández

Quienes nos interesamos en la bioética sabemos que los temas de los que se ocupa son con cierta frecuencia delicados, complejos y controvertidos. Se busca debatir sobre ellos públicamente, con el riesgo de tocar fibras sensibles, ganarse la animadversión o, en el mejor de los casos, la indiferencia de nuestros interlocutores o incluso de sectores determinados de la sociedad.

Hace poco un conocido me pidió que le recomendara un libro. En ese momento se me ocurrió Bajo un cielo blanco: Cómo los humanos estamos creando la naturaleza del futuro, de Elizabeth Kolbert, periodista norteamericana experta en la degradación del medio ambiente. Al conocer el tema, elevó su mirada hasta poner casi los ojos en blanco y me dijo: “No, gracias”. Comprendí que prefería no enterarse de la grave crisis ecológica por la que estamos atravesando. Hice mutis y me despedí. Pocas personas reflexionan y se preocupan por los grandes problemas de nuestra época.

Marta D. Riezu (Terrassa, Barcelona, 1979) es una periodista especializada en comunicación de moda que ha adquirido notoriedad por su segundo libro titulado Agua y jabón. Apuntes sobre elegancia involuntaria. Escribe el blog Radicales libres, en el que a través de párrafos breves expresa sus puntos de vista. He aquí un ejemplo:

Una palabra cargada de veneno: mejorar. ¡Vamos! Siempre puedes conseguir una versión más pulida de ti misma. Más delgada, más inmaculada, más trabajadora, más discreta. Pero eso no es crecer, eso es adaptarse a las leyes del capitalismo. ¿En qué momento dimos por buenas esas supuestas obligaciones? Organizar la vida en torno a prácticas neuróticas lleva al desastre, y nada tiene que ver con la bellísima aspiración de convertirse en un ser humano decente, amable y generoso”.

En su primer libro, La moda justa. Una invitación a vestir con ética, reflexiona sobre las consecuencias que tiene nuestra forma de vestir, lo que resulta particularmente importante, porque ahora sabemos que, gracias a lo declarado por la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, eso tomando en cuenta todos sus aspectos: producción, distribución, exhibición, adquisición, procesos de cuidado y lavado y, por último, su desecho.

Sobre ese tema escribiremos tal vez en otra ocasión, pero lo que en realidad deseo enfatizar aquí es lo que dice Marta D. Riezu en su ópera prima sobre el exceso de celo a la hora de defender un tema que suponemos que por su importancia debería interesarle a todo el mundo:

“Una palabra me pone en guardia: activista. Cuando diviso a uno en el horizonte agarro fuerte el bolso y me preparo para la reprimenda. La mayoría están siempre enfadadísimos, desde luego con motivo, y ese gruñir aleja a muchos de su causa…

Somos adultos, y a nadie le gusta que le riñan con el índice acusador […] Los argumentos de la pena y la reprimenda no sirven de nada. Todo el mundo huye de los ecoapóstoles. Prefiero una militancia culta y esteta que proponga alternativas a través de la belleza, la honestidad, la ejemplaridad. Menos hipismos y más refinamiento”.

Tomemos nota: evitemos en lo posible aleccionar a los demás con intención moralizante.

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