Mientras que la regidora priísta Edith Citlalli Rodríguez González requirió información veraz y actualizada sobre los convenios que firmó la administración municipal de Aguascalientes, que estipulan las condiciones en que se llevó a cabo la Asociación Pública Privada (APP) para el Centro de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos, la alcaldesa María Teresa Jiménez Esquivel aseguró que no es un endeudamiento para el Municipio, sino un ahorro.

A raíz de la exigencia de grupos ambientalistas para que mejoren las condiciones del Relleno Sanitario San Nicolás, y la amenaza del gobierno del estado de crear un basurero que de servicio a todos los municipios, han surgido otras cuestiones relacionadas con el mismo tema, que son de interés general y deben quedar clarificadas.

La regidora Rodríguez González, presidenta de la Comisión de Control Reglamentario, Espectáculos, Mercados, Rastros y Estacionamientos, pidió a la titular del Ayuntamiento que haga públicos los documentos de APP para la realización del Centro de Revalorización, que obliga a un pago de 1,800 millones de pesos en un plazo de 15 años.

En relación con ese convenio, la edil dijo que en mayo de 2018 el anterior Cabildo autorizó la APP y más tarde hizo otro tanto el Congreso del Estado para el tratamiento de basura en el municipio capital. Hasta ahí los aspectos legales, pero para la demandante debió haber una licitación pública y los documentos no fueron publicados pese a que así lo dispone el artículo 55 de la Ley de Transparencia, que obliga a todos las formas gubernamentales de hacer público todos sus actos.

Aseguró que en varias ocasiones ha solicitado ese tipo de información a diversas dependencias, en particular a la Secretaría de Administración, que debe tener bajo su resguardo dichos instrumentos, pero inexplicablemente no hay respuesta.

Lo que pide Citlalli Rodríguez es saber “si desde el ejercicio 2019 y este 2020 ya han estado pagando 120 millones de pesos anuales para la realización de ese proyecto, que nadie sabe dónde se encuentra y sobre todo cuáles son los beneficios para los aguascalentenses en el manejo de basura, porque además existen varios señalamientos en contra del Relleno Sanitario San Nicolás”.

Por ello exigió tener acceso al contrato de PIMSA que permita conocer a fondo las condiciones en que se pactó la APP y determinar la forma en que se hipotecó al Municipio de Aguascalientes para los siguientes cinco trienios, toda vez que “no es posible que esa empresa sea la dueña de la basura y luego se la revenda al Municipio en forma de energía eléctrica, lo cual habla de un negocio redondo para esa compañía y no se ven beneficios de fondo para las finanzas municipales”.

La alcaldesa María Teresa Jiménez respondió que los proyectos mediante las asociaciones público privada “no son endeudamiento para el Municipio, son ahorros para el erario capitalino, se va a generar energía renovable y solos se van a ir pagando, el compromiso es cuidar las finanzas capitalinas y avanzar en tecnología y en la mejora de servicios públicos”.

Sostuvo que desde hace muchos años debió crearse un relleno sanitario nuevo, por lo que actualmente se dan los últimos pasos ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que sea autorizado el Centro de Revalorización de Desechos Sólidos Urbanos, por lo que antes de que concluya 2020 se inicien los trabajos “y se acceda a la separación y reciclaje del plástico, PEP y que la materia orgánica sea transformada en energía eléctrica”.

Jiménez Esquivel insistió que  esta nueva tecnología es la que requiere Aguascalientes, dado que “había rezago en este tema”, por lo que su administración ha trabajado desde hace tiempo para que sea lo adecuado para todos los habitantes de este lugar, porque antes de este esquema costaba 140 millones de pesos anual y ahora con la operación de esta empresa privada costará 80 millones.

Lo único que no mencionó la alcaldesa son las razones que hay para no hacer públicos los documentos suscritos con esa empresa y bajo qué condiciones se hizo.

FRENTE AL DESTINO

Es difícil luchar contra las eventualidades, que de una u otra manera hacen de la vida un vaivén, pero hay que hacerlo y tratar de salir lo mejor librado posible, por lo que si en estos momentos la pandemia tiene en la lona a la mayor parte de los sectores productivos sólo queda hacer un recuento de los daños y comenzar los trabajos de recuperación.

Nada halagüeño resulta saber que las exportaciones del país cayeron en un 40.9% durante el mes de abril, constituyendo la caída más fuerte desde 1992, mientras que las importaciones bajaron en un 30.5% como reflejo del ataque del Covid-19.

En el caso de Aguascalientes los mayores estragos han sido para la industria automotriz, la manufactura de aparatos eléctricos y electrónicos y de productos plásticos, detalló Angélica Ortega Treviño, delegada regional zona centro de la Asociación Nacional de Importaciones y Exportadores de la República Mexicana.

Afirmó que el primer semestre del año estuvo 100% caracterizado por la crisis económica derivado del coronavirus, lo que generó que un número importante de empresas de todos tamaños, que fueron consideradas como “no esenciales” cerraran definitivamente sus puertas y que se sumó al cierre parcial de fronteras con Estados Unidos, lo que hizo colapsar las exportaciones e importaciones a nivel local y nacional.

Además del mayor decremento en abril de las exportaciones e importaciones de México, también se tuvo una caída en las exportaciones petroleras en 66.4% y las no petroleras 30.4%, no obstante en junio se tuvo un superávit de 5,547 millones de dólares en función principalmente de las exportaciones agropecuarias que fueron las únicas que lograron esa condición.

En el renglón de exportaciones a lo largo del primer semestre de 2020 bajaron en un 19.5% y las exportaciones petroleras se redujeron en un 41.8%, en tanto las no petroleras se desplomaron en un 18%; las importaciones petroleras tuvieron un déficit de -35.7% y las importaciones no petroleras de -17.5%.

En el caso de Aguascalientes, Ortega Treviño subrayó que durante el primer semestre la industria automotriz tuvo un derrumbe histórico de 90.1% en las exportaciones y algo similar sucedió con la industria de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos que retorcieron en un 50.7%, lo mismo que los productos plásticos con -50.8%.

Hizo hincapié que lo único que ha salvado la economía de Aguascalientes es la industria agrícola y agroalimentaria, que aún cuando ha disminuido no ha sido tan grave como en los otros segmentos.

 

PROGRAMA EPILOGAL

En Jesús María, Ags., tiene lugar un programa que las autoridades municipales denominan “enchúlame la cuadra” y consiste en hacer partícipe a los habitantes de cada sector para que mejoren los espacios en que residen, al mismo tiempo que se comprometan a realizar una limpieza permanente en cada lugar. Una labor similar la encabezó la profesora Miriam Cruz de Barberena, en su tiempo presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo de la Familia DIF, y que se denominó “Rostros que Sonríen”, al remodelar fachadas de las viviendas y los negocios no sólo de las cabeceras municipales sino de un número importante de poblados, lo que le dio un toque más amable, tanto para los citadinos como de los visitantes, toda vez que los colores que escogían eran de un atractivo visual que permitía apreciar las fincas y las calles. Ojalá que en otras partes de la entidad imiten esta labor para que Aguascalientes tenga ese toque que entusiasma y genera comentarios favorables, lo que indiscutiblemente atraen al turismo. Lo que hace falta en Jesús María es que aprovechen, turísticamente hablando, la historia del retablo (altar mayor) de la parroquia, que estuvo oculto desde la época cristera hasta finales de la década de los 80, por lo que tras su rescate se le dio baño de oro de 17 kilates. Es un fragmento muy interesante que lo puede documentar la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), toda vez que especialistas de este organismo fueron los que lo descubrieron.