Para que México tenga una economía de bienestar como tanto pregonan las autoridades federales, es indispensable que se pague menos por los servicios y eliminar la competencia no es la vía para lograrlo; antes bien, para al menos mantener los precios que se tienen actualmente en energéticos, se necesitará de subsidios que serán absorbidos por los ciudadanos a través de impuestos y otros esquemas.

Así lo expresó el presidente de la Coparmex en la entidad, Juan Manuel Ávila Hernández, en conferencia de prensa, que, de manera simultánea, se ofreció por todos los dirigentes del Sindicato Patronal en el país a fin de hacer un llamado unánime a la Cámara de Senadores para que discutan el dictamen aprobado por la mayoría de diputados federales en torno a la contrarreforma energética, pues ésta tiene visos de inconstitucionalidad.

Tras advertir que, así como van las cosas, se prevén amparos y litigios, tanto nacionales como internacionales, pues se vulnera el artículo 4º de la Carta Magna, que habla sobre los derechos de las personas a un medio ambiente sano y a la protección de la salud. En lo que respecta al caso de Aguascalientes, el llamado es a los senadores Juan Antonio Martín del Campo, Martha Márquez y Daniel Gutiérrez Castorena para que voten en contra del dictamen tal como fue presentado.

Explicó, asimismo, que la inversión privada en energía limpia, como la solar o la eólica, ha demostrado ahorros en la generación hasta cinco veces inferior en comparación con la CFE, dependiendo de la tecnología empleada.

En el mismo tenor, subrayó que, históricamente, ningún monopolio garantiza un aumento en la eficiencia; por el contrario, puede incidir en una baja en la productividad, malas prácticas y corrupción, por lo que insistió en que “la reforma que se votará en el Senado vulnera el derecho a la libre competencia y, sin duda, afectará las inversiones en nuestro país y la confianza internacional en nuestra economía”.

Criticó que, con estas decisiones, la cuestión es si acaso el país tiene la mira hacia el futuro, pues, como se están presentando las cosas, demuestra que “estamos anclándonos en el presente o estamos corriendo hacia el pasado”, mientras que Canadá, Estados Unidos, Europa e incluso la mayor parte de América Latina caminan hacia el futuro, pero “nosotros, claramente, vamos en retroceso”.