Noe García

Inicio este articulo con una cita de Fernando Barrientos del Monte “la oposición es un rol que en las democracias desempeñan, por lo general, los partidos políticos. (…) pero la oposición adquiere connotaciones más amplias en función de la posición de determinados grupos políticos asuman frente al sistema político”, en mis entregas anteriores abordé las variables de comportamiento y estrategias de los principales partidos frente al nuevo gobierno de López Obrador, pero también es importante analizar los otros contrapesos, no solo los grupos de presión sino, los entes que con sus acciones ayudan a equilibrar las acciones del gobierno en turno.
Sartori clasificó a la oposición sistémica (partidos, otros poderes y órganos del estado) y anti sistémica (movimientos y grupos de presión) de esta última, trazaría una sub categoría y la catalogaría oposición alterna, aquella que no tiene una figura o cabeza visible, está compuesta por entes, corporaciones o intereses, más allá de un grupo de personas, que fungen como contrapesos sin ser una oposición por el carácter de que no compiten por el poder político.
Aquí desglosaré algunos.
La Bolsa de Valores; Históricamente el movimiento de los mercados es dinámico y se comporta como un organismo que reacciona instintivamente a lo que considera confianza o riesgo, que desencadena una serie de decisiones tanto en las empresas que cotizan, como en los proveedores de ésta y paralelamente las dependencias que tienen relación con determinados sectores.
Las agencias calificadoras; determinadas acciones del gobierno que muevan entornos hacen que estas agencias cambien su calificación, lo que de manera natural provoca que servidores públicos de alto nivel contemplen escenarios antes de tomar una decisión o revertir una ya tomada. Las más importantes a nivel mundial son S&P Global, Moody’s, Fitch y HR donde una calificación mínima condiciona la inversión global en los países.
Los organismos financieros multilaterales; que de manera significativa sus acciones generan contrapesos, por ejemplo el Fondo Monetario Internacional con la Línea de Crédito Flexible, la Organización Mundial de Comercio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Banco Interamericano de Desarrollo, etc. El panorama global nos muestra que tanto entre gobiernos de «izquierda» como de «derecha» entran en la línea de influencias mutuas con este tipo de organismos y que de manera indirecta influye en sus determinaciones.
Bufets internacionales; el caso más particular es “El Grupo de Tenedores del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, formado por un grupo de grandes instituciones internacionales de inversión, que adquieren el riesgo de asociarse o comprar las acciones de una inversión con tal de llevarlos a litigio internacional contra el gobierno mexicano. El caso del Aeropuerto en Texcoco es lo que más ha provocado dolores de cabeza al gobierno, más que la oposición y las mismas empresas inversionistas.
Los anteriores entes, desde mi opinión pareciera que tienen más clara su postura y los mueve una visión ideológica firme; “la ganancia económica” a diferencia de la oposición partidista que está diluida en ideología y desconcertada en estrategia. Por lo que esa firmeza de interés la hace un contrapeso real y sólido.
Eso no quiere decir que esté o no de acuerdo, lo anterior, desde mi percepción, está haciendo que el nuevo gobierno contemple los riegos y escenarios, lo está aprendiendo sobre la marcha y con costos enormes, como lo del aeropuerto, pero que finalmente están haciendo la función de un sano contrapeso que está quedando vacío en el sistema político mexicano por el debilitamiento y falta de estrategia de la tradicional oposición partidista.
Por ellos se tiene que exigir una urgente reagrupación, solidificación y rumbo de la oposición política partidista.