Viridiana Martínez, Alejandro León y Elthon García
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Aún bajo el riesgo, habitantes de alrededor de 63 viviendas que deben ser desalojadas en la zona donde se derrumbó una parte del cerro del Chiquihuite, en Tlalnepantla, continúan sin evacuar, informó el Subsecretario General de Gobierno del Estado de México, Ricardo de la Cruz Musalem.
Ayer se amplió el polígono de los inmuebles aledaños a la zona del siniestro que deben estar vacíos por seguridad de la población; de 80 que habían sido notificados el sábado, ahora son 126. De esta última cifra, alrededor del 50 por ciento siguen en sus viviendas.
Células conformadas por los tres niveles de Gobierno acuden a pedir a la gente que atiendan la instrucción de desalojo.
“La posibilidad (de otro derrumbe) es alta y por eso reitero el llamado a que la gente salga de sus casas yo sé que es muy difícil dejar el patrimonio que han construido durante una generación o incluso varias, pero es más complicado tener un ser querido y estar buscándolo”, dijo.
La evacuación que realizan es preventiva, lo que no quiere decir que en un futuro no pudieran volver a sus casas.
Las personas que deben desalojar podrán ir a alguno de los cuatro albergues disponibles, en los que aumentó la cifra de refugiados de 8 a 76. La mayoría de las familias se mudaron con algún familiar.
Ayer iniciaron trabajos para estabilizar la zona. Utilizarán mil costales de arena para ponerlos en la base de las rocas de mayor tamaño, entre éstas una de 200 toneladas.
Y también hubo claroscuros para los rescatistas. Dos perros fueron rescatados de entre los escombros, aunque uno no resistió y falleció poco después.
Elementos de la Marina del Equipo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) dieron con los canes mientras participaban en las maniobras para localizar a Ana Paula, de 22 años, y sus hijos, Dylan y Mia Mayrin, de 5 y 3 años, quienes aún se encuentran desaparecidos.