• Si le marcan del 52-55-5169-4300, no conteste

Santander se encuentra en el centro de la polémica tras denuncias de fraude perpetrado a través de su línea oficial de atención al cliente; usuarios han reportado llamadas del número 52-55-5169-4300, identificado como legítimo por la institución bancaria, pero utilizado para realizar fraudes y compras no reconocidas.

Cecilia, una de las afectadas, recibió llamadas desde el número de Atención al Cliente, lo que pone en tela de juicio la seguridad de las comunicaciones del banco. La Policía Cibernética del Estado ha confirmado que el número 52-55-5169-4300 ha sido utilizado en múltiples delitos.

Aunque las instituciones financieras insisten en que no realizan llamadas telefónicas a sus usuarios, sí lo hacen, lo que preocupa a sus clientes, ya que dicha línea ha sido aparentemente utilizada para cometer fraudes.

A pesar de los reportes inmediatos del fraude tanto al banco como a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el banco se ha negado a reconocer los cargos como fraudulentos, declarando improcedentes las reclamaciones de sus clientes.

Cecilia ha documentado su caso con capturas de pantalla de las llamadas y movimientos en sus tarjetas, y ha presentado denuncias ante la Fiscalía General del Estado, con la Carpeta de Investigación CI/AGS/11842/04-24, por el delito de fraude. Indiferente, el banco ha declarado improcedentes las compras no reconocidas y se ha negado a conciliar ante la Condusef, aunque se le dejaron libres sus derechos para acudir a los tribunales competentes.

La situación pone en alerta a los usuarios, quienes deben estar atentos y no responder llamadas aunque provengan de números identificados como legítimos. La Condusef y las autoridades de seguridad pública continúan investigando los casos reportados para determinar la responsabilidad del banco y las medidas necesarias para proteger a los consumidores.

El banco involucrado no ha emitido un comentario oficial al respecto. Mientras tanto, se recomienda a los clientes extremar precauciones y reportar cualquier actividad sospechosa directamente en las sucursales bancarias.

El 8 de febrero de 2024, Cecilia recibió dos llamadas que se extendieron por casi dos horas y media. Durante éstas, una supuesta ejecutiva, identificada como Giovana Sánchez Escamilla, con la clave de empleado JH202200, le informó sobre movimientos sospechosos en sus tarjetas de crédito y le ofreció ayuda para cancelarlos. Sin embargo, resultó ser un fraude que derivó en cargos no reconocidos por $7,022.00 y $12,269.00 en sus tarjetas bancarias.