Tras la jornada electoral en la que Andrés Manuel López Obrador resultó Presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos; el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática, resultaron ser los principales partidos que se convirtieron en “oposición”. Obteniendo con los resultados de dicha jornada electoral, un gran mensaje de hartazgo por parte de la ciudadanía, pero al mismo tiempo, la oportunidad de renacer y unir esfuerzos para lograr un mejor país.

Fue así, que, hasta hace poco comenzó a fraguarse una alianza denominada VA POR MÉXICO, misma que en apariencia juntó a los tres principales partidos de oposición, con la firme intención de combatir la ideología lopezobradorista; sin embargo, estos partidos decidieron conservar sus intereses y la alianza no fue totalitaria. Lo anterior, ya que sólo decidieron ir coaligados en Estados, municipios y/o distritos estratégicos en los que convenientemente no tenían posibilidades de triunfo o en el mejor de los casos, había bastantes posibilidades de competir y triunfar frente a MORENA.

A cercanos 30 días de haber tomado posesión los Diputados que llegaron a la Cámara de Diputados bajo la famosa alianza; comienzan entonces a surgir los primeros problemas sobre el sentido de las votaciones para temas de suma trascendencia como la reforma energética y con ello, se abre paso a la posible fractura de la única alianza que quizá tendría posibilidades reales de competir en el próximo proceso electoral presidencial.

Frente a estos escenarios, se observa una clase política de oposición sumamente tibia. En la que, pareciere que no existe un interés común y los partidos se preocupan por “mantener” el dominio político de sus “territorios históricamente afianzados”. Siendo así, que hace unos días resaltó en todos los noticieros, redes sociales y medios de comunicación, la fotografía de una reunión sostenida entre los presidentes nacionales, coordinadores legislativos y principales funcionarios de estos tres partidos; sin embargo, poco se conoce sobre el contenido o avances de dicha reunión.

Considero que, en vísperas de procesos electorales para los próximos años, los partidos PAN, PRI y PRD, deberían de comenzar a trazar la ruta que permita recuperar la Presidencia de la República y con ello, también el correcto análisis de perfiles apto para ello. Situación que quizá ponga en tela de juicio la alianza, específicamente al considerar que todos estos partidos únicamente buscan mantener sus territorios y pareciera que no tienen la más mínima intención de recuperar la Presidencia de la República.

En mi humilde opinión, la mejor opción para contender por la Presidencia estaría a cargo de Claudio X. González y/o Gustavo de Hoyos, quienes al manejar un perfil ciudadano serían una especie de conciliadores y recuperadores de tranquilidad. Aunque por el otro lado, considero que el priista Enrique de la Madrid pudiera repetir la historia de Meade y ser un excelente candidato y un probable mejor Presidente; sin embargo, cargaría con la repulsión social de las siglas. De ahí en más, resulta preocupante que no existan mayores perfiles con la capacidad técnica, solvencia moral, ética e intelectual, para aspirar a gobernarnos.

Mientras tanto, habrá que seguir dando seguimiento a la construcción que logren los protagonistas de esta “oposición” en bloque. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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